La Caja de Seguro Social (CSS) recurrirá a fondos que tiene en un fideicomiso del Banco Nacional de Panamá (BNP) y a una transferencia del programa de Administración de la CSS para cubrir la falta de ingresos del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), del que salen las jubilaciones y pensiones de los panameños.
Ayer, el director de la CSS, Enrique Lau, presentó, junto a su equipo, un informe de rendición de cuentas sobre su primer año de gestión, marcado en el plano sanitario como financiero por los desafíos generados por la pandemia del nuevo coronavirus.
Sobre las cuentas de la entidad, la pandemia vino a hacer más evidente un problema que ya era conocido por la sociedad: la insostenibilidad del programa IVM. La situación se ha visto agravada porque los ingresos de este año han caído por la menor actividad económica. Francisco Bustamante, subdirector de la CSS, dijo ayer a este diario que hasta septiembre la caída de los ingresos del programa IVM fue de alrededor de 35%, aunque no especificó los montos ingresados este año y durante el mismo periodo del año anterior.
En el seno de la Caja se han barajado diversas alternativas para cubrir ese faltante de los ingresos.
Bustamante señaló ayer en el evento que se presentó la documentación para que el fideicomiso que está en el BNP compense en parte la caída de ingresos. En concreto, señaló que se está haciendo el trámite para obtener $48 millones de ese fideicomiso y se estaría en análisis para hacer otra solicitud por otros $250 millones, que se corresponderían a los déficits registrados en los años 2018 y 2019, respectivamente. Este es un fondo fiduciario que fue creado por la Ley 51 de 2005, alimentado por aportes del Ejecutivo.
Además, se está gestionando la transferencia de $257 millones del programa de Administración al IVM. Bustamante comentó que sería la primera vez que se hace una transferencia de este tipo y que ya la junta directiva de la entidad aprobó el movimiento.
Por otra parte, la CSS ha modificado en parte la estrategia de las inversiones financieras. Así, en lugar de hacer algunas inversiones a largo plazo, que ofrecen mayor rentabilidad, se ha optado por opciones a corto plazo, sacrificando rentabilidad pero ganando liquidez y un acceso más inmediato a los fondos.
Bustamante aseguró que el pago de las pensiones está garantizado y que con estos movimientos las reservas de la entidad no se verían afectadas.
Aunque agravada por la pandemia, la crisis del programa que nutre las pensiones de los panameños atiende a motivos estructurales. En 2005, el sistema de pensiones se dividió en dos programas: el subsistema de beneficio definido, integrado por los trabajadores que en ese momento tenían más de 35 años, y el subsistema mixto, donde ingresarían los menores de 35 años y los nuevos cotizantes.
Así, el subsistema de beneficio definido debe cubrir las jubilaciones actuales y tiene, por tanto, una mayor carga de gasto, pero no recibe nuevos cotizantes, viendo mermados sus ingresos. Aunque desde la sociedad civil se advirtió en reiteradas ocasiones a los últimos gobiernos sobre la necesidad de tomar medidas que velaran por la sostenibilidad del sistema de pensiones a largo plazo, las reformas nunca se adoptaron.
El presidente Laurentino Cortizo dijo que convocaría en noviembre a un diálogo nacional para discutir propuestas hacia la sostenibilidad del programa de pensiones.
Lau señaló ayer que “ya tenemos insumos técnicos abundantes, con estudios actuariales sobre la solvencia y sostenibilidad del fondo del IVM”, elementos que son “indispensables” para el diálogo nacional, del que debería surgir un nuevo pacto social, apuntó.
