La inflación de Argentina se aceleró el mes pasado al ritmo más rápido desde que el presidente, Alberto Fernández, asumió el cargo a fines de 2019, lo que llevó al Gobierno a endurecer sus controles poco ortodoxos sobre las empresas.
El ministro de Economía, Martín Guzman, dijo que la inflación debería enfriarse en abril después de alcanzar su pico del año el mes pasado.
La inflación de dos dígitos ha sido un problema persistente para las últimas administraciones en Argentina. Para combatirlo, el Gobierno del presidente Fernández se ha basado en herramientas poco ortodoxas, incluidos un programa de precios máximos y los acuerdos de precios, rechazando las opciones monetarias tradicionales utilizadas por la mayoría de los países.
El reciente repunte, con una tasa de inflación de alrededor del 40% anual, amenaza con descarrilar la frágil recuperación económica de Argentina seis meses antes de las elecciones de medio término clave. Ayer, el Gobierno ordenó una aplicación más estricta de los controles de precios y dijo que contrataría hasta 500 inspectores para garantizar que las compañías cumplan con las regulaciones.
Guzmán pidió “más cooperación” por parte de las compañías para tratar de alcanzar el objetivo de inflación anual de 29% para fines de 2021. Los economistas dicen que la tasa se aceleró a casi 42% en marzo.

