El índice mensual de actividad económica (Imae) registró en febrero el undécimo mes seguido de contracción.
Solo en febrero la producción cayó 9.73%, mientras que en el acumulado de los dos primeros meses del año se registra una caída de 12.2%.
En 2020, producto de las estrictas restricciones impuestas por el Gobierno para contener la propagación del nuevo coronavirus, cayeron notablemente los niveles de actividad.
El año pasado, el primer mes completo con cuarentena y cierre de negocios fue abril y el Imae de ese mes reflejó una caída de 25.48%.
Desde entonces, la actividad económica no ha podido sacudirse de los números rojos. A medida que avanzó 2020 y se fueron flexibilizando las restricciones, especialmente en el último trimestre del año, las caídas se fueron moderando, pero las medidas adoptadas en enero para contener la segunda ola de contagios truncaron la tendencia y volvieron a profundizar el bajón.
La evolución que refleja el Imae “es lógica, porque estuvimos cerrados 15 días en enero en las provincias de Panamá y Panamá Oeste”, señaló el economista Felipe Argote. Esos dos meses se comparan con los dos primeros meses de 2020, cuando ya llegaban noticias sobre la existencia del virus en otros países, pero todavía no se había confirmado ningún caso en Panamá y no había restricciones de movilidad ni para la actividad económica.
El Imae es un indicador de la producción de los sectores económicos investigados, señala el Instituto Nacional de Estadística y Censo en su reporte.
Los sectores que tuvieron desempeño negativo en los dos primeros meses del año son hoteles y restaurantes, construcción, comercio, industrias manufactureras, transporte, almacenamiento y comunicaciones, intermediación financiera, actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, electricidad y agua, entre otros.
Por su parte, presentaron un buen desempeño la exportación de mineral de cobre y sus concentrados, los peajes del Canal de Panamá, las telecomunicaciones, el movimiento de contenedores del sistema portuario, la producción de leche y sus derivados, así como los servicios de salud privados, entre otros.
Argote considera que el indicador de marzo de 2021 ya debería empezar a reflejar una mejoría respecto a su similar del año anterior.
Aunque el confinamiento se puso en marcha a finales de marzo de 2020, el economista señala que desde la mitad de ese mes se notó una menor actividad, luego de haber sido anunciado el primer caso de coronavirus en el país el día 9.
Así, entre marzo y abril de este año se debería producir un punto de inflexión y cambiar de números rojos a negros en la comparación de la actividad.

Si el programa de vacunación es efectivo en el control de la pandemia y no se imponen nuevas restricciones, el resto de los meses del año debe mejorar el desempeño en relación con el ejercicio anterior.
No obstante, esto no quiere decir que se vaya a producir una recuperación absoluta.
Argote pone el ejemplo de una actividad que haya caído un 60% en 2020 respecto a 2019. Aún si sus ventas de este año son un 30% inferiores a las que tuvo en 2019, en la comparación entre 2020 y 2021 se va a reflejar un aumento importante.
En términos de producto interno bruto (PIB), las proyecciones más recientes que se conocen apuntan a crecimientos que incluso alcanzan los dos dígitos.
Fitch Ratings, por ejemplo, proyecta un crecimiento de 9.5% este año, pero no será hasta 2023 cuando se alcanzará el nivel del PIB de 2019, según los cálculos de la agencia.
Argote reclamó al Gobierno la ejecución de una estrategia para acelerar la recuperación. Dijo que la activación del comercio internacional debe ayudar a Panamá a través de la industria logística, pero dijo que si no existe una estrategia, “cualquier cosa será una recuperación parcial y no estaríamos aprovechando el potencial que tenemos para recuperarnos rápidamente”.
Desde el sector privado han surgido varias propuestas para propiciar la reactivación de la economía.
El Consejo Nacional de la Empresa Privada presentó al Ejecutivo esta semana un paquete de 47 iniciativas: 16 de carácter transversal y 31 enfocadas en los sectores financiero, energético, industrial, agropecuario, turístico y construcción.
Esas propuestas implicarían una inversión de $4,000 millones y la generación de 140,000 empleos directos y otros 68,000 indirectos. Además, el gremio planteó la implementación de un programa de emergencia de pequeñas inversiones menores a $10,000 para la generación inmediata de empleo local, que podría producir más de 16,000 plazas de trabajo con una inversión estimada de $34 millones.
Por su parte, el economista Guillermo Chapman dijo en la conferencia CADE 2021 que se requieren reformas estructurales para cambiar el modelo de crecimiento del país, y también sugirió un plan a corto plazo para superar la recesión, incluyendo un programa temporal de empleo público con salarios que cubran la canasta básica para tareas como mantenimiento de escuelas o de aseo; proveer líneas de crédito a las empresas, y flexibilizar las normal legales para facilitar la contratación de personal, entre otras medidas.

