El índice mensual de actividad económica (Imae) registró en abril su primer repunte desde que inició la crisis provocada por las restricciones impuestas por el Gobierno para controlar la pandemia del nuevo coronavirus.
Solo en abril de 2021, el Imae creció 12.09% respecto al mismo mes del año pasado, tras haber registrado caídas los doce meses anteriores.
El resultado es consecuencia de que en abril de 2020 la mayor parte de la economía estuvo paralizada, ya que durante todo ese mes hubo órdenes de confinamiento y cierre de actividades, tras haberse detectado en marzo los primeros casos de Covid-19 en el país.
Actividades que registraron caídas
En los cuatro meses tuvieron un comportamiento negativo sectores como hoteles y restaurantes, industrias manufactureras, construcción, intermediación financiera, actividades inmobiliarias, comercio y transporte, almacenamiento y comunicaciones, entre otras.
La Contraloría General de la República señaló en un reporte que la actividad comercial, incluyendo la reexportación de la Zona Libre de Colón, las operaciones de transporte, incluyendo los peajes del Canal y las telecomunicaciones, y algunas actividades vinculadas a la producción industrial mejoraron en abril de 2021 respecto a su similar de 2020.
No obstante, cuando se mide la evolución del Imae en los cuatro meses completados en abril, el resultado arroja una caída de 5.83% respecto al mismo periodo del año anterior.
El economista Olmedo Estrada señaló que esto en parte se debe a que en el periodo analizado de 2020, los meses de enero, febrero y la mitad de marzo se desarrollaron con normalidad.
Por su parte, el también economista Felipe Argote llamó la atención sobre el hecho de que este cuatrimestre se está registrando una caída de 5.83% respecto a un periodo que tuvo un mes con la economía prácticamente paralizada, como fue abril de 2020.
A medida que pasen los meses, si no se vuelven a imponer restricciones, los números van a ir mejorando respecto a 2020, ya que las comparaciones se harán con periodos de muy baja actividad por los cierres, aunque ambos analistas coinciden en el ritmo actual que reflejan las cifras dista de ser el deseado.
“Todavía hay incertiumbre, a pesar de que estamos avanzando con la vacunación”, sostuvo Estrada, que planteó que el problema está en la limitada capacidad de la demanda.
La incertidumbre que persiste y la gran cantidad de contratos que aún no han sido reactivados son factores que limitan el poder adquisitivo de las personas y por lo tanto el consumo.
Argote, por ejemplo, lamentó el bajo ritmo de proyectos de construcción de obra pública, una actividad que tiene un efecto dinamizador en las comunidades, sostuvo.

