A pesar de que las mujeres representan aproximadamente el 50% de la población económicamente activa en América Latina, su participación como emprendedoras no supera el 15%.
Asimismo, a nivel mundial, sólo una de cada cinco empresas exportadoras está liderada por una mujer emprendedora. Las firmas lideradas por mujeres tienden a ser más pequeñas, por lo que suelen carecer de los recursos para expandirse a los mercados internacionales.
Esta información se desprende de un análisis realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado “Comercio y Género, una mirada estratégica”, en el que se describe el rol de las mujeres como trabajadoras, empresarias y consumidoras, y pretende ayudar a entender por qué una mayor inclusión femenina en el comercio puede contribuir al desarrollo económico de América Latina y el Caribe. Las mujeres tienen en sus manos hasta el 80% de las decisiones de compra en el hogar.
Comparativamente, las mujeres suelen invertir más en alimentación, salud y educación para sus hijos que sus pares masculinos. Por lo tanto, la reducción del precio de estos bienes, como consecuencia de la apertura, podría significar un incremento en sus ingresos.
En su rol de empresarias, está demostrado que sus firmas son 1.2 veces más productivas que las empresas exportadoras de propiedad masculina. Por lo tanto, resulta fundamental que tengan un mayor alcance exportador.
Al analizar el mercado laboral, distintos investigadores se encuentran con un gran sector no observado de la población femenina, por el cual no se puede medir el impacto del comercio, dado que se encuentran en la economía informal.
La falta de información también se presenta cuando se busca comparar la gestión de empresas por género.
El BID indica que existe una triple brecha: la de información, la de investigaciones basadas en esos datos que impiden tomar las acciones necesarias para compensar la tercera brecha, que es la de género.
Para cerrar esa triple brecha, el organismo estima que es fundamental trabajar en cómo los acuerdos comerciales pueden convertirse en herramientas que brinden más acceso a los mercados globales a las mujeres trabajadoras.
Las estrategias bien diseñadas e implementadas para mejorar los beneficios de las mujeres a través del comercio dependen no solamente de la disponibilidad de datos estadísticos, sino de la elaboración de estudios.
Resulta de suma importancia fomentar el liderazgo femenino en las empresas con inserción internacional.

