Tras el cierre de la jornada del viernes, los mercados accionarios continúan en rojo. El S&P retrocedió 1.3% en comparación al viernes anterior, mientras que los retrocesos del Dow y el Nasdaq fueron 0.3% y 3.9%, respectivamente.
Estos resultados ahondan más las caídas en los precios de las acciones, generando uno de los peores inicios de años en cuanto a retorno, con una pérdida a la fecha de 5.8% en el S&P, 4.5% en el Dow y 12.4% en el Nasdaq.
Estas pérdidas se producen en un contexto caracterizado por el surgimiento de presiones inflacionarias no observadas desde inicios de la década de los ochenta, que en su momento derivó en el incremento de las tasas de interés.
De hecho, la tasa Prime se ubicó de 21.5% en diciembre de 1980, un costo impensable hoy día para la valorización de cualquiera acción.
Aunque nada vislumbra alcanzar los niveles de la década de 1980, el mercado comienza a ajustar al alza el costo del dinero. De hecho, con las actuales presiones inflacionarias y los reiterativos comentarios de la FED, sobre incremento en las tasas, el mercado provocó que el rendimiento del Bono del Tesoro Norteamericano cerrase el viernes en 2.71%, nivel no observado desde febrero de 2019.
Este ajuste provocó caídas en el precio de las acciones y una disminución en el precio de los bonos de mercados emergentes, incluyendo los bonos soberanos de la región.
Con esta caída, el costo del dinero en la región se incrementa, pues los rendimientos requeridos para nuevas inversiones serán mayores y en la medida en que aumente la inflación, estos rendimientos deberían ser aún más altos, complicando el panorama para la realización de futuras inversiones.
Sin embargo, para sorpresa de los mercados y pese a la caída de los precios de los bonos soberanos, algunos bancos centrales de la región, incrementaron sus tasas de interés de referencia a niveles más bajos de lo esperado. Esto ha sido interpretado como una priorización del objetivo de preservar la recuperación económica de la región, en medio de un panorama macroeconómico global que comienza a complicarse.
De regreso al mercado accionario norteamericano, esta complicación también es trasladada a dicho mercado, pues la prolongación del conflicto Rusia-Ucrania genera mayor deterioro al crecimiento global e influye en el aumento de la inflación.
Por ende, la capacidad de crecimiento de las empresas comienza a limitarse y el incremento en los costos de producción y salariales reduce los márgenes.
Igualmente, la inflación comienza a ser preocupación central en las familias norteamericanas, según recientes encuestas, incrementando el riesgo de disminución de los niveles de ventas de las empresas.
Además, la exclusión de Rusia del mercado global, elimina los ingresos de ese mercado para las empresas que lo atendían, disminuyendo de esta manera las utilidades por acción y con ella la valorización de dichas empresas.
Bajo esta coyuntura los inversionistas deberán ser más selectivos para ubicar valor en acciones durante los próximos meses, vigilando el comportamiento de la inflación.
El autor es financista

