Después de iniciar el año en números rojos respecto al presupuesto y en comparación con el año anterior, producto de las restricciones impuestas en los primeros meses para contener la pandemia del nuevo coronavirus, con la apertura gradual de actividades han ido mejorando los ingresos corrientes del gobierno central, según recogen los reportes de la Dirección General de Ingresos (DGI).
Hasta mayo, los ingresos corrientes sumaron $2,155.9 millones, cifra que equivale a un aumento de 27.6% sobre el monto presupuestado y de 12.1% si se compara con el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, los datos de recaudación aún están lejos de los registrados antes de la pandemia.
Del total de ingresos corrientes, la mayor porción corresponde a los tributarios, que con $1,685.6 millones representan el 78% del total.
El principal aumento se registra en los ingresos tributarios y esto se explica en parte por el camino hacia la normalización de la actividad y también del calendario tributario.
En marzo del año pasado, unas semanas después de confirmarse los primeros casos de nuevo coronavirus en el país, se ordenaron los cierres de negocios y restricciones de movilidad. Todo esto afectó la recaudación de ingresos, ya que, además, la DGI concedió alivios a los contribuyentes en forma de mayores plazos para pagar impuestos y algunos pagos importantes como el impuesto sobre la renta, que habitualmente se paga en marzo, se postergó hasta julio.
Este año comenzó con cierres y una cuarentena absoluta que llevó a la extensión de plazos, pero el límite para el impuesto sobre la renta se estableció en mayo. Esa fecha favoreció el aumento de la recaudación de ese mes y por lo tanto del acumulado en los cinco primeros meses del año.
El abogado Javier Mitre compartió que en mayo se observa el efecto de las declaraciones y pago del impuesto sobre la renta correspondiente al periodo fiscal 2020, y aunque en términos generales fue un mal año, “se evidencia que hubo una renta gravable en ciertas actividades” sostuvo.
En el acumulado a mayo, el grueso de la recaudación corresponde al impuesto sobre la renta que pagan las personas naturales, que generó $521 millones, es decir, $66.8 millones más que un año antes.
Por su parte, por el impuesto sobre la renta de las empresas o personas jurídicas el fisco recaudó $167.5 millones, $97.1 millones más que un año antes.
En los impuestos indirectos y particularmente en el impuesto a la transferencia de bienes muebles y servicios (Itbms) se observa la evolución del consumo.
Como explica Mitre, la recaudación que se recoge en un mes refleja la actividad del mes anterior.
Si se observa solamente mayo, la recaudación de Itbms sobre las ventas totalizó $57.9 millones, cifra que refleja un aumento de 164.6% respecto al año anterior, una variación que se puede explicar por los cierres de actividades que hubo el año pasado a partir de marzo.
En el acumulado de los cinco meses, el Itbms sobre las ventas generó $225.9 millones, una cifra apenas 1.7% inferior a la presupuestada, pero que aún está $46.8 millones o 17.2% por debajo del ejercicio anterior por el arrastre de los primeros meses de 2021.

A medida que avancen los meses, y si no se vuelven a decretar cierres, la expectativa es que los niveles de recaudación de Itbms vayan superando cada vez con más amplitud los registros de 2020.
En lo que va de 2021, por lo tanto, la recaudación de ingresos corrientes supera los registros del mismo periodo de 2020, pero las cifras aún están lejos de los años previos a la pandemia.
Por ejemplo, en los cinco primeros meses de 2019 la recaudación de ingresos corrientes sumó $2,540 millones. Es decir, la variación entre 2021 y 2019 sería de -15.1%. Esto, teniendo en cuenta que 2019 no fue un buen año para la recaudación de ingresos, aun sin pandemia.
En 2018, por ejemplo, la recaudación entre enero y mayo sumó $2,778 millones. De manera que este 2021, los ingresos son un 22.4% inferiores.
Al respecto, Mitre dijo que la recaudación sigue deprimida en comparación con tiempos normales. El especialista en materia tributaria vaticinó que si avanza el proceso de vacunación contra la Covid-19 y se puede controlar la crisis sanitaria durante lo que resta de año, el proceso real de recuperación se produciría entre 2022 y 2023.
Para Mitre, por lo tanto, lo que resta de este periodo gubernamental será un proceso de recuperación que podrá nivelarse de alguna manera en la medida que la administración tributaria “apriete aquellos espacios de evasión fiscal”. Esto, dijo, se está haciendo con las novedades en los métodos de facturación, como la conexión en línea de los equipos fiscales con la DGI o la implementación voluntaria de la factura electrónica.
Así, el especialista explicó que un aumento de la recaudación puede provenir de un mayor nivel de actividad, pero también de mayores controles.
