La economía de Brasil está a punto de recibir una inyección de 14 mil millones de dólares, y los mayores bancos del país buscan recibir una porción de ella.
A partir de esta semana, los brasileños podrán retirar dinero de sus antes inaccesibles fondos de garantía de ahorros para empleados, conocidos como FGTS, como parte de un paquete de estímulo que el presidente Michel Temer anunció en diciembre para ayudar a poner fin a una recesión de dos años.
Las entidades prestamistas, entre ellas Banco do Brasil SA, dicen que el programa impulsará sus negocios de administración de activos y ayudará a reducir las tasas de morosidad.
“Es una significativa cantidad de dinero que entra en el mercado”, dijo Paulo Rogerio Caffarelli, presidente de Banco do Brasil en una conferencia de prensa el mes pasado.
La firma con sede en Brasilia, el mayor banco estatal por activos, sentirá el impacto de la medida sobre el pago de deudas y con mayores inversiones de clientes, agregó. Caixa Económica Federal, que gestiona el programa de FGTS, dijo que cerca de 14 mil millones de dólares califican para retiros en el marco del programa, y el Gobierno espera que más de 9 mil 640 millones de dólares sean aprovechados.
La mayoría de los brasileños, 52%, dijo que usará los fondos para pagar deudas, como hipotecas, según una encuesta realizada en febrero por Google Internet Brasil Ltda. Alrededor del 20% planea invertir el dinero, mientras que aproximadamente un tercio dijo que lo gastaría en viajes.
Los bancos compiten con los minoristas por el dinero de los FGTS, dijo en una entrevista Guilhermo Bressane, que encabeza la división de Google especializada en el sector financiero. Si los brasileños usan los fondos para pagar deudas en lugar de comprar vacaciones, los bancos podrían ver que las tasas de morosidad comienzan a disminuir.
