El interiorano Aristides Mojica, maestro y talabartero veragüense

Desde hace más de 44 años se dedica a darle forma al cuero

El interiorano Aristides Mojica, maestro y talabartero veragüense
Los trabajos de este artesano se han exportado a países como Estados Unidos, Alemania, Holanda y Colombia, entre otros.

LA COLORADA, Veraguas. -Creatividad, manos hábiles y un buen cuchillo es todo lo que necesita un talabartero para darle forma al cuero, aseguró Aristides Mojica Núñez, oriundo de La Colorada de Santiago, quien ya tiene 44 años de experiencia en esta profesión.

Don Aristides, de 62 años de edad, se siente muy feliz y orgulloso de haber enseñado su oficio a muchas más personas, en su gran mayoría estudiantes de los diferentes colegios de Veraguas, Herrera, Los Santos y Chiriquí.

Don Aristides relata que desde antes de graduarse de maestro, en 1960, en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, se dedicaba al arte de la talabartería para poder mantener a sus13 hermanos, tras el fallecimieno de su padre.

Actualmente, seis de sus hermanos están vivos, y cuatro de ellos se dedican también a la talabartería.

Al parecer, Don Aristides ya ha perdido la cuenta de a cuántas personas les ha enseñado las artes del talabartero, sin embargo, menciona que ha impartido conocimientos a más de 600 estudiantes, niños, jóvenes, adultos, detenidos en las cárceles, unidades de policía y a otras personas interesadas en aprender a darle forma al cuero, a la madera y a la fibra.

Estos cursos los ha impartido en la Escuela Normal, en el Servicio Nacional de Pequeñas Industrias (SENAPI) de Los Remedios en Chiriquí, Parita y Chitré, el Cuartel de Santiago, en la Escuela Nocturna Oficial de Santiago (ESNOS), en el Instituto Profesional y Técnico de Veraguas (IPTV) y en el Primer Ciclo Margarito Mojica de La Colorada, donde fue director titular por más de 20 años.

Muchas son las artesanías que se hacen con el cuero, explica, “desde un llavero sencillo de cuero que puede costar de tres a cinco dólares, hasta monturas de vaqueros, que pueden estar entre los 700 a mil dólares. Todo depende de la habilidad y buen juicio que tenga el talabartero para lograr darle la forma que se requiere y que el cliente se sienta satisfecho”.

En su taller, que lleva el nombre de “Monturas y Tapiz Mojica”, se hacen correas, sillas mecedoras, juegos de muebles, comedores, monturas, jaquimas, taburetes, zapatos, cutarras, cartucheras, mochilas, cartera de mujer o de hombre, de acuerdo con la moda y con diferentes materiales, ya que este maestro conoce muy bien la técnica del curtido del cuero, las herramientas, los tipos de cuero, así como los diferentes estilos de decoración, ya sean sencillas o completas y manuales o industriales, entre otras.

El arte de la talabartería no es difícil, aseguró don Aristides, “el interesado solo le tiene que poner un poco de ingenio, buen juicio, tener buenas manos y un buen cuchillo que le ayude a darle forma al cuero en todos sus tipos”.

Jocosamente, el artesano, oriundo de La Colorada, comenta que, aunque él ha viajado muchas veces a Costa Rica, sus trabajos (monturas, zapatos, cutarras, correas y otros) han llegado más lejos, como a Estados Unidos, Alemania, Holanda, Europa, México, Colombia, entre otros.

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