En dos días se reactivarán las obras de construcción en el país, cuando cientos de trabajadores inicien sus funciones el lunes 14 de septiembre, después de seis meses en paro forzado por la Covid-19.
Estos días serán decisivos, tras haber transcurrido la semana del lunes 7 de septiembre, con la cual empezó el proceso de organización administrativa y operativa en cada proyecto.
La construcción ahora enfrentará varios retos, tal vez los más grandes de su historia. Algunos son coyunturales; otros de más largo aliento. Para empezar, al sector se le permite reincorporar trabajadores precisamente en los meses más lluviosos del año, lo que dificulta el desarrollo y la velocidad de la producción al aire libre.
Las medidas de seguridad y aislamiento laboral también limitan el ritmo del trabajo diario. Y ante la falta de ingresos durante seis meses, es imposible arrancar con la cantidad de trabajadores que cualquiera esperaría para intentar recuperar el tiempo perdido.
De allí que se espera que entre 10 mil y 12 mil trabajadores vuelvan a sus faenas en el próximo mes, y no los cerca de 70 mil que en conjunto suma el sector construcción.
En medio de este adverso y complejo panorama, la construcción experimenta, junto a las inmobiliarias, la dura tarea de vender las unidades que ya están disponibles en el mercado desde antes de la pandemia.
Es imposible seguir construyendo si no se encuentra una forma ágil de salir del inventario existente, que según el Consejo Nacional de Promotores de vivienda (Convivienda), suma cerca de 8 mil unidades.
Escaparate virtual
La feria anual que organiza la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) será una especie de termómetro para la industria.
Capac Expo Hábitat 2020 se hará bajo un formato virtual, del 15 al 25 de octubre de 2020; y más que un recinto para vender propiedades, se ha visualizado como un “espacio” para promocionar un país que puede ofrecer ventajas con el denominado Régimen Especial para el Establecimiento y la Operación de Empresas Multinacionales para la Prestación de Servicios Relacionados con la Manufactura (Emma) o las inversiones a través de la Asociación Público-Privada. (APP).
Demetrio Arosemena, presidente de la Comisión Organizadora de Ferias de la Capac, reconoce que la industria ha resultado golpeada por la pandemia y que esto ha impactado en las posibilidades de trabajo y desarrollo de obras, pero también está convencido de que el contexto digital abre nuevas oportunidades para las empresas y los usuarios.
Una cosa importante, dijo Arosemena, es que la Capac ha salido a buscar la demanda fuera de Panamá, intentando encontrar esos potenciales compradores que por razones de negocios y estabilidad económica estarían llegando al país a futuro.
Han evaluado el perfil de los compradores y resulta que, en este momento, el 40% del mercado está en manos de extranjeros que llegaron al país por razones de negocios o inversiones.
Para ellos podría estar pensado el mercado de alta gama, sin olvidar a ese consumidor local que estaría en búsqueda de propiedades que aplican al interés preferencial, algo que se puede traducir como una reducción en la tasa que pagan los clientes en su hipoteca luego que el Estado asume una parte del interés.
La modificación a la ley de intereses preferenciales, que ahora incluye coberturas para viviendas de hasta $180 mil, se concretó hace un año, cuando el presidente Laurentino Cortizo sancionó la Ley 88 de 2020, con la finalidad de darle un empujón a un sector que ya mostraba agotamiento.
Reacomodos
Ahora, la industria espera la discusión y aprobación de la ley que crea el leasing inmobiliario ante el exceso de unidades sin colocar.
Esta legislación fijaría los parámetros para que se puedan firmar contratos de alquiler con opción de compra y puedan ser reconocidos para futuras hipotecas.
En este camino no se ha avanzando mucho, pero el mercado ha reaccionado de forma orgánica y algunas promotoras e inmobiliarias -asumiendo el riesgo y bajo sus propios costos- están haciendo uso de la figura, otorgando un periodo de alquiler de dos años a sus clientes, los cuales computan como un abono inicial una vez formalizan sus hipotecas.
A raíz de la pandemia, ha tomado mucha más fuerza la discusión de la aplicación de un seguro de desempleo para las hipotecas, dijo Elisa Suárez, presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas.
Esta es una posibilidad que analizan las aseguradoras, los bancos y las inmobiliarias. Consiste en el pago de una letra “bastante baja” de un seguro que garantizaría el pago de la mensualidad de la hipoteca por 6 meses o un año, si el cliente se quedara sin empleo.
Dicho mecanismo sería una herramienta que mitigaría el riesgo que asumen los bancos, entidades ue se pueden mostrar más aprensivas ante las temidas proyecciones de desempleo.
Sería, además, una garantía para quienes necesitan comprar una propiedad y se sienten presionados por la crisis económica mundial, a pesar de que son elegibles para una hipoteca.
Para el sector construcción, representaría un alivio, al tener a los bancos con mayor disponibilidad de financiar a más compradores.
