Finanzas públicas

La Covid-19 genera más de $1,100 millones en subsidios

La Covid-19 genera más de $1,100 millones en subsidios
Subsidios de vieja data como las becas escolares o la ayuda a las personas que no cuentan con una jubilación aumentaron, mientras que la ayuda a la tarifa del transporte público bajó debido a una menor movilidad. Igual suerte corrió la partida del fo

El año 2020 marcó otro hito en las finanzas públicas. Durante este periodo se computó una caída de 28.4% en los ingresos corrientes en efectivo, la economía se desplomó 17.9% y ahora se conoce que el Estado registró $2,803.1 millones en subvenciones a personas, empresas y transferencias a la Caja de Seguro Social (CSS).

El aumento de $1,213.2 millones en comparación con lo reportado en 2019 es una consecuencia directa de la pandemia, que expuso los grandes y graves problemas estructurales que aquejan al país.

Al finalizar el año pasado se destinaron $2,145.1 millones en subsidios entregados a hogares y personas. Y de este total, $1,068.7 millones fueron parte del llamado plan solidario que el Gobierno de Laurentino Cortizo ideó como parte de la asistencia social que se brindó a raíz de la pérdida de ingresos de miles de personas debido al cierre de negocios por un prolongado periodo de tiempo y la terminación o suspensión de contratos de trabajo.

En este paquete de subvenciones se incluyen, por ejemplo, los bonos digitales y físicos, además de la entrega de comida que cubrió tres trimestres del año pasado, aunado a un subsidio de la facturación eléctrica por pandemia por $111 millones, en adición a los ya existentes en la cuenta de energía.

No hay duda, como dijo el financista Carlos Araúz, que la intervención estatal en medio de una pandemia era necesaria en apoyo especialmente a los más vulnerables, por lo que subsidios bajo el programa del bono solidario o del vale digital hacían, y hacen, mucho sentido.

Pero Araúz también hace una reflexión sobre el costo que paga el país al asumir tales subvenciones, ya que los apoyos vinieron gracias a un sacrificio inédito en el renglón de deuda, considerando que los ingresos estatales no fueron ni cercanamente generados en línea con el presupuesto ante el confinamiento implacable de gran parte del año 2020.

Por otro lado, “hubo espacio en 2020 para que el Estado manejara de manera más eficiente las intervenciones necesarias, pero no se contó con la voluntad política para ajustar viáticos, gastos de representación o gasolina dentro de la planilla estatal. Ese dinero pudo ser inyectado a las pequeñas y medianas empresas, y quizás hoy no tendríamos los miles de desempleados que vemos en las calles”, puntualizó.

La Covid-19 genera más de $1,100 millones en subsidios

Con la pandemia se entronizaron los subsidios. Y es así como en los últimos 11 años Panamá ha computado $16,798.4 millones en ayudas o transferencias monetarias.

En este sentido, Araúz advierte que hay subsidios que tienen que ser revisados en fondo y en forma porque algunos se han convertido en parte del cálculo de la quincena de miles de ciudadanos.

“En su esencia, los subsidios deben ser temporales para precisamente atacar la fuente de los problemas que estos pretenden aplacar. El círculo vicioso se romperá con adecuada planificación y mejor ejecución en el marco de un Estado que vela por resolver más que por perpetuar caros problemas que gozan de curitas temporales”.

El economista Felipe Argote también hizo un llamado a combatir los problemas sociales de raíz, sin ver en los subsidios un recurso político del que se valen todos los gobiernos para pagar favores al electorado, “ tal cual ha sucedido con muchas de las entregas de las bolsas de comida y transferencias de dinero, asignadas de forma muy particular y con prioridad a personas inscritas en un determinado partido o pertenecientes a un circuito en específico”.

El viceministro de Finanzas, Jorge Almengor, dijo a este diario que desde antes de entrar a la administración tenían como uno de los objetivos en el tema de las finanzas públicas hacer un análisis integral de todos los subsidios para revisar el universo de beneficiarios y asegurarse de que los subsidios estaban debidamente focalizados y llegaran a las personas que realmente lo necesitan a nivel nacional.

La idea, precisó, era establecer “métricas de seguimiento que nos permitieran ir determinando cómo ellos incidían en la mejora en las condiciones socioeconómicas de las personas”.

Esta era una información que pretendían obtener del Censo Nacional de Población y Vivienda, pero no se pudo dar por temas de impugnaciones de los actos de licitación.

“No sé si tocará esperar a que el censo se dé o producto del esfuerzo que se ha hecho a nivel nacional con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) por el tema del Panamá Solidario podamos ir actualizando y modernizando la data con la que se cuenta”.

Almengor aseguró que esto será parte integral del análisis hacia adelante. Pero no solamente los subsidios o transferencias condicionadas a sectores vulnerables, sino el análisis de las exoneraciones, exenciones e incentivos fiscales que existen, que impactan a otra parte de la sociedad y contribuyentes. “Esto hay que analizarlo desde una perspectiva muy científica, porque lo que menos queremos es afectar a los contribuyentes de un estrato más vulnerable al eliminar algún tipo de exoneraciones y exenciones. Es algo a revisar y es parte de los objetivos de mejora en los efectos de la recaudación para los próximos años”. Con información de Roberto González Jiménez

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