El cierre de negocios por un prolongado periodo de tiempo, la terminación o suspensión de contratos de trabajo y la reducción generalizada de actividades durante la mayor parte del año pasado, en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, tuvieron un fuerte impacto en la generación de ingresos para el Gobierno Central.
La Dirección General de Ingresos (DGI) publicó en su informe preliminar de recaudación que en todo el ejercicio los ingresos corrientes en efectivo sumaron $6,331.5 millones, cifra que representa una caída de $2,512.7 millones o 28.4% cuando se compara con lo que se había presupuestado, y de $1,840.9 millones o 22.5% si se compara con lo recaudado durante el ejercicio anterior.
Para encontrarse con un año con un nivel de recaudación similar, hay que remontarse a 2012, cuando, según los reportes de la DGI, los ingresos corrientes del Estado sumaron $6,576 millones, incluyendo $268.3 millones cancelados con documentos fiscales.
Para el abogado y especialista tributario Javier Mitre, “el cierre del año fue catastrófico desde el punto de vista de la recaudación de ingresos”, como consecuencia de la mala situación económica, empresas que no pudieron reabrir y un movimiento económico que se traslada a emprendimientos con niveles de facturación por debajo del que genera una obligación tributaria. “Es el reflejo de todo lo acontecido en el año”, concluye.

Solo en ingresos tributarios la recaudación fue de $3,852 millones. Los tributarios representaron en 2020 un 61% del total de los ingresos corrientes, siendo la principal fuente generadora de recursos para el Gobierno Central.
Todos los impuestos que figuran en el reporte de la DGI reflejan caídas en el acumulado a diciembre respecto a lo presupuestado y al ejercicio anterior.
Solo el impuesto sobre la renta registró una caída de $611 millones o 24.3%, con un impacto más marcado en el impuesto que pagan las empresas (-$297 millones o 33.3% menos) que las personas naturales (-$194 millones, un 16.8% menos).
Entre los indirectos, el más importante es el impuesto sobre la transferencia de bienes muebles y servicios (Itbms), que también sufrió los efectos de la crisis. En concreto, en 2020 generó $621 millones, es decir, $342 millones o 35.6% menos de lo que se había proyectado. Por su parte, el impuesto selectivo al consumo registró una caída de 42.6% respecto al presupuesto. Ambos datos reflejan el desplome del consumo por el cierre comercial y el menor poder adquisitivo de la población a raíz de la crisis.
Aunque mantuvieron la tónica negativa, los datos del mes de diciembre reflejaron caídas más moderadas que en los meses precedentes.
La recaudación total en el último mes del año sumó $2,134 millones, un 15.9% menos de lo presupuestado, pero apenas un 1.9% por debajo del ingreso de diciembre de 2019.
Diciembre es el mes más importante del año desde el punto de vista de la recaudación. El fisco recibió ese mes un tercio del total de los ingresos corrientes generados en el año, debido principalmente a los aportes del Canal de Panamá.
En diciembre también moderaron su caída los ingresos tributarios. En concreto, se recaudaron $610.6 millones, lo que supone caídas de alrededor de 8% cuando se compara con lo presupuestado y con lo recaudado en el mismo mes del año anterior.
En noviembre, el mismo indicador reflejaba una caída de 34.8% respecto a lo presupuestado.
Esa tendencia de cierta recuperación que se mostraba en diciembre volverá a verse truncada cuando se conozcan las estadísticas de enero, ya que, como recuerda Mitre, el año inició con una cuarentena total y la reapertura de negocios está siendo gradual, de manera que hay negocios que aún no pueden operar o lo tienen que hacer de manera limitada.
Esto provocará un déficit en la recaudación, que se podría ver profundizado a lo largo del año, teniendo en cuenta que, por ejemplo, el impuesto sobre la renta a pagar en 2021 se calcula sobre la base de un ejercicio con escasa actividad como fue 2020.
En la eventual recuperación será clave el avance del proceso de vacunación de la población para lograr cierta normalidad económica y la apertura de los negocios.
