El nivel de participación de las mujeres en juntas directivas sigue siendo bajo y poco representativo de la composición de la sociedad panameña.
Esta es una de las conclusiones que se puede extraer al conocer los resultados del Informe de Actualización de Cumplimiento de la Ley 56 de 2017, elaborado por la Asociación de Directoras de Panamá (ADP).
La norma introdujo la obligación de incorporar un porcentaje mínimo de mujeres en juntas directivas de entidades públicas y de empresas reguladas, como lo son bancos, aseguradoras o casas de valores, entre otras.
Se estableció un calendario de cumplimiento progresivo, de manera que en 2018 el porcentaje mínimo debía ser de 10%; en 2019, de 20%, y en 2020, de 30%.
La fecha de referencia del informe es septiembre de 2019, cuando el cumplimiento debía ser de 20%. Este es el segundo análisis de este tipo que hace la asociación y ya se encuentra levantando la información referente al nivel de cumplimiento de 2020.
El universo de entidades públicas y privadas que tienen que cumplir la ley es de 364, aunque la norma no establece sanción por el incumplimiento. De ese total, 201 no cumplían el año pasado con el 20% de participación de mujeres en juntas directivas, es decir, un 55.2%.
Por su parte, 67 entidades (18.4%) cumplían con el 20% y 96 lo hacían con el 30% de participación, es decir, un 26.4% de la muestra.
Entre todas las instituciones obligadas había 2,188 posiciones de director o directora. De ese total, 358 estaban ocupadas por mujeres, un 16.4% del total.
Liza Henríquez, presidenta de la ADP, señaló que el estudio refleja que no se cumplió con las cuotas y que no hubo mucho avance entre 2018 y 2019, puesto que en 2018 las mujeres ocupaban el 16.3% de las posiciones directivas dentro de las empresas obligadas.
Para Henríquez, el bajo cumplimiento no se debe a que no haya mujeres capacitadas para ocupar esas posiciones, sino a cierta resistencia cultural.
Según la ejecutiva, la mayor participación de la mujer no debería responder solo al cumplimiento de la ley, sino ser consecuencia del convencimiento del beneficio que genera a las empresas.
Si se tiene en cuenta que más de la mitad de las decisiones de consumo las toman las mujeres, Henríquez destaca la importancia de incorporar el enfoque y el aporte de las mujeres en los órganos que toman decisiones en las entidades.
