En Panamá hay 777 mil personas que viven en situación de pobreza multidimensional, de las cuales, 453 mil son niños, niñas y adolescentes, según datos del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
La mayoría de los núcleos familiares de estas personas están encabezados por mujeres: madres, abuelas, tías y cuidadoras.
Son mujeres que ganan menos que sus pares masculinos, dedican más tiempo a los cuidados domésticos sin recibir remuneración alguna y tienen menos posibilidades de acceder al mercado laboral. Lo que se convierte en un obstáculo para el desarrollo de las economías.
“Invertir para reducir la forma de discriminación y prejuicio hacia las mujeres, es uno de los desafíos que tenemos como sociedad y como Estado para combatir la pobreza y desigualdad”, dijo la ministra del Mides, Markova Concepción, durante su intervención en el conversatorio Innovación en Financiamiento para la Equidad, organizado por la embajada de Canadá en Panamá.
La pobreza tiene rostro de mujer e impacta principalmente a las niñas y las mujeres indígenas, afirmó la titular del Mides.
Pensando en cómo ayudar a las mujeres más vulnerables del mundo se creó el Fondo de Igualdad. Se trata de una iniciativa financiada por el gobierno de Canadá que ayudará a promover recursos para apoyar la equidad de género en todas partes del mundo.
“Es un modo de financiamiento innovador que creemos que va a ser exitoso”, dijo la embajadora de Canadá en Panamá, Lilly Nicholls.
El objetivo del fondo es movilizar mil millones de dólares a nivel mundial a organizaciones de mujeres a escala global que están trabajando por la construcción y el mantenimiento de un mundo más equitativo en términos de igualdad de género. “Buscamos que estas organizaciones se desarrollen y puedan empoderarse al igual que sus líderes”, añadió Beth Woroniuk, miembro de Equality Fund.
El último informe del Foro Económico Mundial, sobre la brecha de género, advierte que lograr que las mujeres tengan la misma participación política, acceso a la educación, e igualdad económica y laboral que los hombres, tardará cerca de 100 años.
Apostar a los derechos de las mujeres es una forma efectiva para combatir la pobreza y desigualdad mundial, aseguran los especialistas.
