Después de varios meses de complejas conversaciones, la plenaria del diálogo por la Caja de Seguro Social (CSS) dio por terminada la segunda de las tres fases del conversatorio en el que se pretende encontrar una salida a la crisis del sistema de pensiones.
La primera fase fue la aprobación de la metodología del diálogo, y la segunda, concluida ayer, fue la participación de al menos 24 funcionarios y especialistas que sentaron las bases informativas para iniciar las discusiones técnicas que darán lugar a las reformas que se espera sean presentadas al Órgano Ejecutivo.
De las presentaciones, las más extensas fueron las de los administrativos de la CSS, que en palabras de su director Enrique Lau, se resumen en una presentación “al desnudo” de la entidad.
“Hemos presentado, ante ustedes, sin maquillaje alguno, la realidad de la CSS”, dijo ayer.
Tras dos semanas al turno de la palabra, los funcionarios de la CSS advirtieron y reiteraron varios puntos críticos en el manejo de la entidad: que las reservas del subsistema de beneficio definido de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) se acabarán en 2025, que los ingresos anuales no cubren el enorme pago que hay que hacerle a los jubilados, que los sistemas informáticos no se comunican entre sí - y esto dificulta la obtención de información financiera confiable-, y que la pandemia exacerbó todas las debilidades estructurales.
El año pasado se recaudaron $2,714.4 millones en concepto de aportes que hacen trabajadores y empresas, pero esto no fue suficiente para hacerle frente a todos los programas que administra la CSS.
En el caso específico del subsistema de IVM, de la cuota obrero patronal se destinaron $934 millones para el pago de la totalidad de las jubilaciones, las cuales ascendieron a $2,010.8 millones. De allí, que cada año se dependa más de las reservas, los subsidios estatales y otros ingresos.
“Resulta inaceptable posponer el tema. Urge que todos nos sentemos a buscar soluciones a la problemática”, sentenció Lau, refiriéndose a las pensiones, pero también a las normas y controles que con frecuencia frenan la toma de decisiones de buenas inversiones y las dualidades legales en el campo de las compras para la atención del servicio de salud que brinda la entidad.
“Persisten situaciones estructurales de vieja data. Falta de medicamentos, mora quirúrgica, larga lista de espera, saturación de los servicios de urgencia. Tenemos el desafío de una caída de ingresos que está afectando a todos los programas, porque en la medida que tenemos empresas que cierran, tenemos menos trabajadores que cotizan”, recalcó el funcionario.
La próxima semana empieza la más importante de las etapas, cuando inicie la discusión de propuestas en las mesas temáticas para definir el futuro de las pensiones y los servicios de salud.

