La gran mayoría de estadounidenses tiene aire acondicionado, pero en Alemania casi nadie. Al menos todavía no (*).
Al permitir que las personas se concentren en su trabajo y puedan dormir con tranquilidad, el aire acondicionado ha desempeñado un papel importante en la prosperidad y felicidad de las últimas décadas —y esta revolución apenas ha empezado.
Cerca de la mitad de los hogares de China cuentan con esta moderna herramienta, pero de los mil 600 millones de personas que viven en India e Indonesia, solo 88 millones tienen acceso a aire acondicionado en casa, resaltó Bloomberg New Energy Finance.
Generación eléctrica
Para muchos, ya casi se divisa un alivio. Debido a la combinación entre el crecimiento de la población, el aumento de los salarios, la reducción de los precios de los equipos y la urbanización, el número de unidades de aire acondicionado instaladas a nivel mundial pasará de mil 600 millones hoy en día a mil 600 millones para mediados de siglo, según la Agencia Internacional de la Energía.
Son noticias prometedoras para los fabricantes estadounidenses de sistemas de enfriamiento. Dado que gran parte de este crecimiento tendrá lugar en Asia, las empresas chinas deberían ser grandes beneficiarios.
Solo hay un enorme problema: ¿qué consecuencia tendrá esta gigante demanda de electricidad sobre el clima?
Las emisiones de dióxido de carbono subieron otro 2% en 2018, el ritmo más acelerado en siete años. Este aumento era alarmante por sí solo, a la luz de todo lo que sabemos sobre la emergencia del cambio climático.
Sin embargo, la causa directa era preocupante: el clima extremo generó más demanda de aire acondicionado y calefacción en 2018, explicó BP Plc en su revisión anual del sector energético.
No es difícil imaginar un círculo vicioso en el que un clima más caliente implica una mayor demanda de aire acondicionado y por ende, una mayor necesidad de energía. A su vez, esto significa más emisiones y temperaturas aún más altas .Este círculo existe a nivel local también. Las unidades de aire acondicionado botan calor hacia el exterior, lo que exacerba el efecto de calor urbano y hace que las ciudades sean más calientes que el campo.
