La mesa técnica conformada por diputados y representantes de sectores financieros, que analiza el alcance y las consecuencias de establecer topes a las tasas de intereses bancarios, debe reunirse nuevamente esta semana en la Asamblea Nacional como parte de un acercamiento en el que ha predominado la cortesía de un sano debate, pero los argumentos siguen siendo diametralmente opuestos.
Parte de las justificaciones en el Legislativo para promover el control de las tasas es que Panamá ofrece créditos con los intereses entre los más altos del mundo.
La Asociación Bancaria de Panamá (ABP) ha refutado tales aseveraciones y ha mostrado un estudio comparativo de cómo se mueven en las tasas, qué las define y los efectos adversos de imponer topes artificiales, al mirar la paja que ha caído en el ojo de los países vecinos.
Este diario tuvo acceso al documento expuesto a lo interno de la comisión técnica, en el que se advierte que al establecer límites los bancos reducen la oferta de préstamos, para minimizar el riesgo de que el costo de crédito aumente.
En Costa Rica, por ejemplo, el tope de tasas para las tarjetas de crédito entró en vigor en julio de 2020 e inmediatamente se sintió el efecto al disminuirse el acceso de este producto.
Dicha medida, advirtió la ABP, borró a 252 mil clientes de tarjetas de crédito del sistema financiero del país.
En el caso de Chile, hay estudios que demuestran que con esa política se excluyó al 10% de todos los clientes de crédito del sistema bancario.
Los banqueros panameños alertan que una ley como la que se pretende aprobar excluye del sistema financiero, principalmente, a las personas de mayor riesgo crediticio como jóvenes, micro y pequeños empresarios.
Ante una imposición de este tipo, los bancos se concentran en otorgar préstamos a segmentos de clientes con mejores garantías, mejores ingresos y mayor patrimonio.
El proyecto de ley 420, que regula y controla las tasas de interés, es una iniciativa impulsada por la diputada Zulay Rodríguez.
El documento plantea límites a las tasas de interés que establecen bancos y empresas financieras cuando conceden un crédito e indica que “los bancos podrán fijar el monto de las tasas de interés activas y pasivas de sus operaciones, con un tope de 1.25% mensual, como tasa efectiva máxima de interés”.
La propuesta prohíbe incorporar a las tasas de interés los costos de cierre, operativos, notariales, legales y de registro público, gastos por comisiones, multas o recargos por mora.
Una ley de este tipo cambiaría por completo lo que establece la ley bancaria en su artículo 79, el cual indica que “los bancos podrán fijar libremente el monto de las tasas de interés activas y pasivas de sus operaciones, por lo que no les serán aplicables otras leyes o normas que establezcan tasas máximas de interés”.
En función de este artículo, se promueve la libre competencia entre los bancos, lo que repercute en una mayor oferta hacia los clientes, quienes tendrán la oportunidad de escoger al banco que mejor satisfaga sus necesidades, precisa un análisis hecho por la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) en el mes de julio, precisamente a razón del proyecto 420.
El regulador explica que los bancos determinan sus tasas de interés en función del riesgo que representa cada sector económico y cada operación, la demanda de la plaza y la política expansiva o no del banco en un sector en particular.
En consecuencia, se evita la regulación de las tasas de interés mediante el establecimiento de topes, ya que estos tienden a disminuir la oferta bancaria y fomenta la concentración de la cartera de crédito, ya que los bancos destinarán sus recursos sólo a los sectores de mayor beneficio.
En concordancia con lo expresado por los bancos, el regulador indicó que al compararse con el resto de la región, las tasas del mercado panameño, tanto activas como pasivas, son bajas y presentan poca volatilidad.
Ello, debido al nulo riesgo de devaluación y por las estructuras de fondeo de los bancos, que ha permitido posiciones de liquidez adecuadas para mantener tasas menores comparado con otros países.

