El 2021 se consolidó como un año de recuperación económica para la región de Centroamérica, y República Dominicana, que se estima creció un 9.2% en su conjunto.
Sin embargo, mientras Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana alcanzaron el nivel de actividad económica de 2019, Panamá no llegará a sus niveles prepandemia hasta finales de 2022 o 2023, por el impacto económico que tuvo el severo confinamiento de 2020, como estrategia para frenar la Covid-19.
Esta confirmación de lo que sucede en el país se desprende de un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado: En la ruta hacia una recuperación económica inclusiva y sostenible.
De acuerdo con el último reporte hecho por la Contraloría General de la República, al cierre de 2021 el producto interno bruto (PIB) panameño creció 15.3% respecto al año anterior.
La economía panameña recuperó parte, pero no todo el terreno perdido en 2020, precisamente por el férreo confinamiento que cita el reporte del BID.
El informe de la multilateral destaca que pese a la recuperación económica en la región, el impacto social de la pandemia sigue presente en los hogares.
“Uno de los principales desafíos es que el rezago en la generación de empleo formal, especialmente femenino, podría dificultar la disminución de las tasas de pobreza y desigualdad”, cita el reporte.
Esto se debe en parte a que los sectores con mayor potencial de generación de empleo, como la construcción, el sector hotelero y el comercial, se han mantenido rezagados en comparación a otros menos intensivos en mano de obra, como manufactura, telecomunicaciones, energía y agricultura. Esta situación ha afectado en mayor proporción a los trabajadores informales y de menor calificación, como mujeres y jóvenes.
Respecto a este tema, en 2020 Panamá sufrió la peor catástrofe laboral de su historia, en la cual 648 mil trabajadores asalariados (3 de cada 4 del total existente antes de la pandemia) perdieron sus empleos o se les suspendió el contrato.
Como ha señalado el consultor René Quevedo, si bien se ha recuperado parte de los 364 mil empleos formales perdidos en el 2020, haciendo un balance del período 2019-2021, la planilla estatal aumentó en 71,370 funcionarios (+24%) y la empresa privada perdió a 238 mil trabajadores (-27%), incluyendo aquellos trabajadores desvinculados una vez fueron reactivados sus contratos, según los registros oficiales.
El reporte del BID señala un drama humano. Durante la pandemia, la tasa de pobreza aumentó en 14 puntos porcentuales, llegando a afectar al 54% de la población en Honduras, al 55% en Guatemala, y al 35% en Panamá, donde se estima que aumentó en 12.5 porcentuales.

