Los moscovitas se despedían ayer de marcas como McDonald’s y Starbucks, símbolos de la apertura de Rusia a Occidente que decidieron suspender sus actividades debido al conflicto en Ucrania.
A Lena Sidorova, una estudiante de danza de 18 años, le gustaba acudir al emblemático McDonald’s de la plaza Pushkin, el primer lugar de comida rápida estadounidense que abrió sus puertas en Rusia a final de 1990, en plena efervescencia bajo la perestroika.
“Espero que sea una medida temporal”, agrega la joven, para quien las sanciones “no son culpa de Rusia, sino de Occidente”. McDonald’s tiene 850 locales en Rusia.
Lo mismo ocurre con los clientes de Starbucks, que también anunció el cierre temporal de sus 130 cafeterías rusas.

