El acuerdo, como lo perciben inversionistas desde Bogotá hasta Nueva York, tiene todas las características de un Gobierno con problemas de caja que obliga a una compañía estatal a rescatarlo.
Ecopetrol SA, la mayor empresa petrolera de Colombia, entregaría alrededor de 4 mil millones de dólares al Gobierno a cambio del control sobre otra compañía con propiedad del Estado, la gigante de transmisión eléctrica conocida como ISA.
Desde el momento en que se filtró la noticia de la transacción a principios de enero, inversionistas perplejos comenzaron a acumular preguntas —¿Cómo se ajustaba el acuerdo al modelo de negocio de Ecopetrol? ¿A cuánto se valorará el negocio?— y la acción comenzó a rezagarse frente al amplio repunte en empresas petroleras en todo el mundo.
Felipe Bayón entiende por qué hay escepticismo, pero también quiere erradicarlo. En una entrevista por video desde Bogotá, el presidente de Ecopetrol negó con vehemencia que hubiera sido presionado por el Gobierno para comprar a ISA y argumentó que la adquisición es una parte clave del plan de la compañía para proteger su negocio principal de petróleo al agregar una nueva fuente de ingresos.
“Si alguien me dice: ‘Está haciendo esto porque el Gobierno le está pidiendo que lo haga’, la respuesta es no”, dijo Bayón. “Estoy haciendo esto porque estoy convencido de que este es un buen negocio. Mi deber fiduciario es preservar el valor de la compañía”.
Al igual que otros ejecutivos del sector petrolero del mundo, Bayón ha considerado cómo prepararse para un futuro en el que habrá menos demanda por combustibles fósiles que la compañía bombea.
Mientras que otros se aventuran en la energía renovable, Bayón vio una oportunidad en el negocio de transmisión de electricidad con Interconexión Eléctrica SA, o ISA como se le conoce.
Reconoce que puede parecer una opción poco convencional: ISA es la compañía de transmisión de energía más grande de América Latina, con miles de kilómetros de líneas de alta tensión en países de la región.
También posee concesiones viales en Colombia y Chile y tiene un pequeño negocio de fibra óptica.
Ecopetrol no está en esos negocios, pero si el acuerdo se concreta, la incorporación de ISA lo pondrá “años por delante” en su esfuerzo por diversificar su base de ingresos, dijo.
“El hecho de que ninguna otra compañía de petróleo y gas lo haya hecho no significa que sea una mala idea”, dijo en una entrevista.
Hasta ahora, no han convencido a los inversionistas. Las acciones de Ecopetrol cayeron 2.6% en términos de dólares desde principios de enero, cuando se informó por primera vez del posible acuerdo.
El índice S&P Global Oil, que rastrea el desempeño de 120 compañías de petróleo y gas, ha subido 15% en ese lapso, según datos compilados por Bloomberg.
Parte de la duda se origina en la forma en que el acuerdo se ha desarrollado. El Gobierno colombiano es el propietario mayoritario de ISA y Ecopetrol. Al vender su participación en ISA a Ecopetrol, el Gobierno mantiene efectivamente el control de ambas compañías.
Ecopetrol venderá acciones y se endeudará para financiar la transacción, probablemente en el segundo semestre del año. El precio estimado de $4 mil millones será útil para el Gobierno en un momento en que intenta cerrar un déficit fiscal, que es clave para ayudarlo a mantener su calificación crediticia de grado de inversión.
Pero Bayón defendió la propuesta de adquisición, que podría concretarse en la segunda mitad del año después de meses de conversaciones no vinculantes.
