Los tallos cargados de bananos miraban al sol cada vez que la brisa se colaba por entre los callejones que dividían cada hilera de las plantaciones bananeras de Puerto Armuelles en la provincia de Chiriquí.
Cuando eso sucedía, una esperanza color verde coronaba de optimismo los anhelos de cientos de residentes de Puerto Armuelles, un pueblo tirado sobre la blanca arena de la costa chiricana.
En ese ambiente, caliente y a veces sofocante, vivió sus primeros nueve años el hoy médico veterinario Xavier Paredes, tiempo suficiente en el cual aprendió a querer todo lo relacionado con la naturaleza, especialmente a los animales.
Cuando su padre, el recordado deportista José Payito Paredes, fue trasladado hacia la ciudad capital, la vida de Xavier cambió radicalmente, aunque el verdor de la naturaleza fue una tinta indeleble que lo marcó para siempre.
Como su amor por los animales era evidente, una vez graduado de la escuela secundaria, decidió perseguir sus sueños y fue a Brasil a estudiar medicina veterinaria.
De regreso al suelo patrio, una de sus primeras faenas veterinarias las realizó en el Instituto Nacional de Agricultura, en Divisa, provincia de Herrera.
Tiempo después, el joven veterinario fue trasladado al sector de Buenavista en la provincia de Chiriquí, en donde, en asocio con el doctor Tony Farrugia, compró la clínica veterinaria Benji, que en ese momento contaba con apenas 100 clientes.
Con parte de sus expectativas por cumplir, Xavier logró comprarle la parte del negocio a Farrugia y creó la empresa Pet Saloon, en la que inició la novedad de brindar asistencia las 24 horas del día a las especies menores.
En esta clínica, explicó el entrevistado, se atienden perros, aves, gatos y animales exóticos, todo lo relacionado con cirugías especializadas, anestesia con gas y rayos X, así como consultas y peluquería a domicilio.
Igualmente, se ofrecen servicios de inyección contra garrapatas, vacunas, fumigación, además de transporte con aire acondicionado y hospedaje a mascotas.
Pet Saloon, al decir de Xavier, es una empresa innovadora en cuanto a la atención de especies menores, lo cual lo hace sentirse muy orgulloso.
Aunado a este éxito, Xavier también ha logrado fundar una empresa distribuidora de productos agrícolas, pero especialmente de accesorios para mascotas.
Al respecto, señala que el hombre cada vez está más preocupado por el bienestar de los animales, lo que garantiza que el negocio relacionado con este aspecto tienda a crecer.
De los años 80 a la fecha, el mercado de los animales de pequeñas especies ha mostrado un auge impresionante, reitera Paredes.
Hoy, con 23 años en la actividad veterinaria, Xavier cuenta con al menos unos 10 empleados, entre doctores, mercaderistas y ayudantes, todos coordinados por su esposa, Betty de Paredes.
Su amor por los animales se lo debe básicamente al hogar cristiano en donde se crió, pues sus padres siempre sintieron un amor especial por los perros. Siempre tuvimos perro en casa, afirma.
Y es que los animales forman parte imprescindible de la historia cristiana. San Antonio Abad (251-356) es considerado el padre de la protección de los animales.
De igual manera, los franciscanos San Francisco de Asís (1181-1226) y San Antonio de Padua (1195-1231) predicaron con gran fervor el amor hacia los animales.
Acá, en nuestra América indígena, el santo protector de los animales más popular es San Martín de Porres (1569-1639), aquel hijo de la negra libre panameña Ana Velázquez.
Xavier Paredes conserva algo de ellos.
