Noruega, el mayor productor de petróleo y gas de Europa occidental, planea seguir explotando el petróleo y el gas durante décadas, haciendo oídos sordos a las advertencias sobre la emergencia climática.
En un libro blanco sobre el futuro energético de un país que debe su opulencia al oro negro, el gobierno noruego dijo ayer que quería “ampliar la práctica actual con ciclos regulares de concesión (...) para dar a la industria acceso a nuevas áreas de exploración”.
Esta postura se opone a la de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que recientemente instó al mundo a olvidarse “ya” de cualquier nuevo proyecto de exploración con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 °C, en línea con el Acuerdo de París.
“Suministraremos energía al mundo mientras haya demanda”, dijo la ministra de Petróleo y Energía, Tina Bru, en una conferencia de prensa.
“Por tanto, el gobierno mantendrá una política petrolera que facilite la producción rentable de petróleo y gas en el marco de la política climática noruega y de nuestros objetivos climáticos”, explicó.
Noruega quiere ser un país modélico en sus esfuerzos de lucha contra la deforestación en las regiones tropicales y en la promoción de los coches eléctricos en sus carreteras.
Su objetivo es reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 50 y un 55% para 2030, y ser neutro en carbono para 2050.

