Es el conocido aroma del petróleo lo que genera una vez más las quejas de los inversionistas en bonos basura.
La caída más prolongada del precio del crudo desde la elección presidencial estadounidense ha sacudido a los mercados y acabado con la calma que habían proporcionado las enormes ganancias a los inversores en deuda en los últimos 12 meses.
Ahora, algunos parecen estar buscando la salida en tanto tratan de quedarse con ganancias y eludir todo temor a una repetición del derrumbe de las materias primas que la última vez generó caos en los mercados de crédito.
El especialista en bonos Bill Gross dificultó las cosas al decir que el “sistema financiero en extremo apalancado es como un camión cargado de nitroglicerina en un camino accidentado”.
En momentos en que los costos de crédito de la deuda de alto rendimiento rondan el menor nivel desde la crisis de 2008, las firmas administradoras de dinero compran protección contra pérdidas, mientras que los fondos de bonos basura dieron a conocer los mayores pagos desde noviembre.
“El petróleo a US$50 era una barrera psicológica”, dijo en una entrevista Gautam Khanna, un administrador de cartera de Insight Investment. “Verlo por debajo de eso tal vez asusta un poco al mercado”.
El crudo bajó 2% y se negociaba por debajo de los $49 por barril a la 1 de la tarde del jueves en Nueva York, lo que extiende a casi 10% su caída de esta semana. Se trataría de la mayor baja semanal desde los cinco días anteriores a la elección.
Los bonos de compañías del sector energético constituyen uno de los mayores grupos del índice de bonos basura de $1.4 millones de millones.
Eso ha hecho que el destino de la medición esté en estrecha relación con las fluctuaciones de los precios del petróleo en los dos últimos años.
Los costos crediticios promedio de la deuda han experimentado el mayor aumento en cuatro meses, según datos del índice de Bloomberg.
