Los países caribeños están tan desprovistos de dinero desde que la pandemia golpeó sus industrias turísticas que han comenzado a otorgar grandes descuentos en los pasaportes que venden a extranjeros adinerados.
Muchas de las islas de la región han ofrecido durante mucho tiempo programas de “ciudadanía por inversión” como una forma de complementar la moneda fuerte que obtienen del turismo. Ahora que sus hoteles y sus playas de arena blanca están casi totalmente vacíos, este negocio no convencional de repente ha adquirido una importancia mucho mayor.
San Cristóbal y Nieves, una nación montañosa de dos islas con 53,000 habitantes, fue una de las primeras en reducir los precios. Ofrece un trato especial hasta fin de año: una contribución de $150,000 al “Fondo de Crecimiento Sostenible” del país otorgando pasaportes a una familia de cuatro.
Es una caída de 23% respecto al precio regular de $195,000. Otras islas de la región, incluidas Dominica y Antigua y Barbuda, tienen ofertas aún más baratas.
“En estos días de covid, cuando el turismo no está sucediendo, tenemos que encontrar formas de generar ingresos para sostener nuestra economía”, dijo Les Khan, director ejecutivo de la Unidad de Inversión Ciudadana de San Cristóbal y Nieves, en una entrevista telefónica.
Santa Lucía, Granada, Antigua y Barbuda y Dominica también han implementado cambios para atraer a más clientes, dijo Khan. Algunos ofrecen ciudadanía por tan solo $100,000.
Desde que San Cristóbal ayudó a los inicios de la industria en la década de 1980, la ciudadanía por inversión se ha convertido en un negocio de miles de millones de dólares, ofreciendo a los clientes adinerados un escape de las restricciones de viaje de los pasaportes de sus países de origen y ayudándoles a planificar para emergencias. “Los clientes consideran estas opciones de ciudadanía como herramientas de gestión de volatilidad o gestión de riesgos”, asegura Paddy Blewer, director de la oficina de Henley & Partners en el Reino Unido, una consultora con sede en Londres que brinda asesoramiento sobre ciudadanía y residencias.
Las consecuencias de la Covid-19 han resaltado el valor de un segundo pasaporte, dice, ya que los gobiernos en Europa y en otros lugares impusieron restricciones a las personas que normalmente pueden viajar sin una visa, como los ciudadanos estadounidenses.
