El centro financiero panameño tiene gran importancia en la economía y es un estandarte del país. No obstante, en los últimos años ha perdido competitividad como centro financiero internacional, lo que se refleja en el descenso paulatino de bancos internacionales, y tiene desafíos en materia de sofisticación, de inclusión financiera, diversificación de productos, así como el desarrollo del mercado de capitales y de la industria de tecnología para servicios financieros, conocida como fintech.
Las reflexiones figuran en un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado “Hacia el desarrollo y la sofisticación del sector financiero en Panamá”.
El trabajo señala que pese a la posición histórica como centro bancario internacional, Panamá ha perdido capacidad para atraer bancos extranjeros. En 2008, según el reporte, había en la plaza 90 bancos, incluyendo oficinas de representación, mientras que el año pasado había 69.
Entre los motivos de la salida de bancos hay movimientos estratégicos de grupos que han optado por concentrar su presencia en mercados más grandes, pero también la intermitente presencia del país en la lista del Grupo de Acción Financiera (GAFI), así como una insuficiente sofisticación del sistema.
“La reducción del número de bancos extranjeros podría mermar la competitividad del sector financiero, pues estos permiten mejorar la eficiencia, entre otras vías, a través de una mayor competencia e innovación”, señala el reporte.
Además, la cartera de crédito está muy concentrada en pocos segmentos, principalmente hipotecas, comercio, construcción y consumo personal. Ese nivel de concentración en un número relativamente bajo de sectores limita la oferta de productos y “la capacidad de adaptarse rápidamente y ofrecer soluciones innovadoras a otros sectores relevantes de la economía”.
Consultado sobre el análisis que hace el banco multilateral, el superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, señaló que el centro financiero panameño, incluyendo todas las actividades, tiene un sistema “muy tradicional” y en la actual coyuntura de grandes avances de innovación y desarrollo tecnológicos, “Panamá se ha quedado rezagado”.
Uno de los aspectos que se está trabajando para elevar la competitividad es la inmediatez en el sistema de pagos, para que, por ejemplo, las transferencias entre bancos distintos se hagan efectivas de manera instantánea, algo que no ocurre en la actualidad.
Cuando esto se consiga, aseguró Castillo, el centro podrá ser atractivo para el manejo de tesorerías de grandes empresas.
Fintech
Un sistema de pagos moderno y robusto sería la base para el desarrollo de la industria fintech, aún incipiente en Panamá.
La presencia de bancos internacionales, conglomerados financieros y talento humano con conocimiento del sector, sumado a las elevadas tasas de penetración y cobertura digital, posicionan a Panamá para convertirse en un centro fintech de la región.
Se recomienda plantear la estrategia para convertir al país en un “hub fintech”, enfocado no solo en el mercado local, sino también regional.
Institucionalidad
Sobre el marco institucional del sector, el documento reabre el debate de la creación de un súper regulador financiero. Actualmente, banca, valores y seguros tienen cada uno su regulador independiente, aunque con cierto grado de coordinación.
Como argumentos a favor de la integración, el reporte se refiere a la generación de economías de escala y la prevalencia de conglomerados financieros con presencia en más de un mercado, entre otros.
Esta figura ya fue planteada en la anterior administración gubernamental, pero no prosperó. Castillo dijo que en esta administración no ha sido un tema de discusión.
Inclusión financiera
Otro de los desafíos del sistema es mejorar la inclusión financiera y el acceso al crédito para determinados segmentos. En ese sentido, Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la Asociación Bancaria de Panamá, destacó la importancia de utilizar la tecnología y los canales digitales para llegar a más personas, lo que se consigue “a través de propuestas o productos mucho más baratos y sencillos”.
Sentmat dijo que el primer paso sería tener a este tipo de clientes dentro del sistema para luego ser sujeto de crédito.
El estudio concluye que la modernización se debe centrar en la reducción del costo regulatorio; el desarrollo del mercado de capitales como un ‘hub’ regional; el aprovechamiento de la tecnología para lograr eficiencia y reducción de costos, promoviendo nuevos sectores de servicios financieros tecnológicos (fintech); y lograr una mayor profundización financiera e inclusión de aquellos grupos socioeconómicos con un limitado acceso a productos”.
