Si cada vez que va al supermercado, a la farmacia o a una tienda por departamentos siente que el dinero no le alcanza, usted no está solo. Esta realidad la vive todo el país.
Del año pasado a la fecha, los precios han ido en escalada, mientras que los ingresos de las familias siguen siendo los mismos o mucho menos.
Tras haber cerrado el año pasado en terreno negativo, los precios están experimentando una tendencia ascendente, en gran medida debido a factores externos, pero también a cuellos de botella que dependen únicamente de Panamá.
El Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) reportó que, al mes de septiembre pasado, el índice de precios al consumidor (IPC) urbano registró una variación interanual de 2.5%
Al enfocar el análisis en los alimentos y bebidas no alcohólicas - un gasto ineludible para todas las familias-, la variación interanual fue de 2%.
En esta categoría, el alza de un año contra otro fue de 2.3% para la división de panes y cereales, 2.9% en las carnes, 2.4% en leche, queso y huevos y 9.1% en aceites y grasas. Las frutas, por su parte, tuvieron un ascenso de 2.9%, mientras que las legumbres y hortalizas, 1.6%. Todo lo importante ha subido de precio.
La Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) elaboró el pasado 26 de octubre el último informe de la canasta básica familiar de alimentos, un sondeo que deja ver el aumento progresivo de precios durante los últimos meses de este año.
Los 59 productos básicos que forman parte del monitoreo tienen un costo promedio de $272.67 . El costo máximo es de $316.70.
Respecto a octubre de 2020, este año el precio promedio reporta una alza de $6.42.
El precio máximo refleja un incremento similar, de $6.48, cuando se compara octubre de 2020 con el mismo mes en 2021.
El sondeo de la Acodeco cubre las áreas de Bella Vista, Betania, Juan Díaz, Parque Lefevre, Pueblo Nuevo, San Francisco, San Miguelito, Santa Ana, Calidonia y Panamá Este.
En dichas zonas se visitaron un total de 51 supermercados y 39 comercios de rutas (minisuper y abarroterías).
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) también suele hacer un análisis del precio de los alimentos. En su página web solo aparece publicado el reporte hasta el mes de mayo de 2021, en el que se indica que el costo calórico de la cesta básica familiar de alimentos para los distritos de Panamá y San Miguelito fue de $309.16, lo que representó una rebaja de $1.78 respecto a abril.
La diferencia interanual, en tanto, sí marca un alza, ya que en mayo de 2020 el costo calórico de la cesta básica fue de $307.
“Alimentar a una familia cuesta mucho más de lo que apenas reflejan las cifras oficiales. Los precios de la Acodeco incluyen únicamente los productos básicos, pero cuando se observa el aumento en alimentos como el salmón, las granolas o los jugos naturales, es imposible comer saludable o mantener el mismo ritmo de consumo previo a la pandemia”, dijo Ricardo, quien con dos hijos preadolescentes se gasta $200 a la semana en el supermercado.
El alza de precios agrega presión inflacionaria sobre los consumidores y el Gobierno, mientras que frena el ritmo de recuperación económica que debería tener el país, dijo el economista Felipe Argote.
Parte del problema se origina en la cadena logística, debido al alza de precios en los fletes marítimos por la escasez de contenedores para transportar productos, reportado a mediados de año, lo cual encarece desde el fertilizante que se utiliza para sembrar, hasta el producto terminado que se importa.
La tarifa de $4 mil que se pagaba regularmente para traer un contenedor de Asia a Panamá se disparó a $10 mil y luego pasó a $15 mil. En las rutas entre Asia y Europa, la tarifa es de $20 mil o más por contenedor.
Para una economía deprimida, estas alzas son “letales”, dijo Argote, quien precisó que la situación se complica para Panamá debido a las “malas decisiones” del Gobierno.
“En medio de la pandemia había que establecer paquetes de ayuda a las empresas, como lo hicieron otros países, evitar confinamientos tan prolongados y así poder retener el personal. Pero se hizo todo lo contrario y ahora aumentan los precios, las familias no tienen el dinero para comprar y estamos lejos de reactivar la demanda”, dijo Argote.
El país tiene frente a sí mismo una tormenta perfecta, con precios más altos, más de 280 mil desempleados y miles de personas que reciben salarios reducidos a raíz de la pandemia.
Olmedo Estrada, del Colegio de Economistas, advierte que, además del costo de los fletes, se deben tomar en cuenta los problemas de abastecimiento y la escasez de varios productos a nivel mundial debido al mal clima. Y cuando se combinan estos elementos con el alza del petróleo, no hay una salida de escape.
“El precio del petróleo aumenta e impacta todos los costos de bienes y servicios que se producen en el país, en especial los vinculados con el consumo familiar”, acotó Estrada.
“Se trata de una cadena de valor, en la que se afecta desde el productor hasta el consumidor, que debe asumir el pago final de un producto o servicio mucho más caro”, agregó.

