En el índice de competitividad global de 2013-2014, Panamá ocupó la posición 40 de 148 economías en el mundo y la segunda en América Latina. Cinco años después, el país pierde 24 posiciones y cae a la 64 de un total de 140 economías, siendo la séptima de la región. Aunque en el informe de este año se han introducido cambios en la metodología con nuevos indicadores, todos los países se analizan con los mismos criterios y la trayectoria de Panamá en los últimos años ha sido descendente.
Las restricciones del mercado laboral, las habilidades y las instituciones son los tres pilares en los que Panamá obtiene una peor posición relativa.
El Centro Nacional de Competitividad (CNC) señaló que “se hace necesario que el país implemente políticas públicas que generen un entorno propicio para el desarrollo de los negocios, con infraestructuras, adopción de tecnología de la información y comunicación y que sea sostenido por una buena estabilidad macroeconómica, al contar con una sólida institucionalidad con rendición de cuentas, certeza del castigo y transparencia”.
Además, comentó el CNC, es clave contar con un ecosistema de innovación donde se generen y adopten nuevas tecnologías.
