La recuperación de la economía panameña está siendo desigual y principalmente impulsada por actividades vinculadas al exterior, mientras que algunos sectores internos se muestran rezagados.
El resultado de esta recuperación gradual, unido a la fuerte contracción de la economía en 2020, hará que Panamá todavía demore en recuperar los niveles de producto interno bruto (PIB) previos a la crisis.
Esto, incluyendo ya en la ecuación el desempeño reportado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo de un crecimiento del PIB de 10% en el primer semestre de 2021 y de 40.4% en el segundo trimestre, en ambos casos comparados con los mismos periodos del año anterior.
En una conversación con este diario, Renzo Merino, analista sénior del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s Investors Service, comentó que los números de desempeño interanual son positivos, reflejando principalmente el efecto base por la fuerte caída experimentada el año pasado, particularmente en el segundo trimestre, cuando el Gobierno impuso fuertes restricciones a la movilidad y a la actividad económica tras haberse detectado en marzo los primeros casos de coronavirus.

No obstante, el analista destacó dos aspectos importantes que quizá no se observan a primera vista. Dijo que entre el primer y segundo trimestre de 2021 no hubo un gran avance en cuanto a la reactivación, a pesar del gran número que se aprecia en la comparación interanual. Secuencialmente, “no hubo un repunte como sí estamos viendo en otros países. Todavía hay espacio para que, más que un rebote, haya una recuperación en la economía”, sostuvo.
Además, a pesar del repunte esperado en 2021 y considerando un crecimiento robusto para 2022, Moody’s cree que la brecha respecto al PIB de 2019 no se cerraría hasta 2023. “Eso implicaría que Panamá sería uno de los países en la región de América Latina y en el nivel de calificación Baa que se demoraría un poco más en recuperar el producto perdido a raíz de la pandemia”, sostuvo el analista.
Eso se debe en buena medida a la fuerte contracción experimentada en 2020. El PIB se contrajo en Panamá un 17.9% mientras que las economías en el mismo rango de calificación (Baa) se contrajeron en promedio poco menos de 7%, explicó.
Sobre el distinto ritmo de recuperación de las actividades económicas, el analista dijo que la actividad relacionada al Canal de Panamá y al sector logístico se están recuperando en línea con la economía global. También apuntó que en la minería se observa una aceleración, algo que ya contemplaban en sus expectativas de crecimiento para Panamá.
Por el contrario, hay actividades como el entretenimiento, el turismo y la construcción, que “todavía están en niveles muy por debajo de la prepandemia”, dijo.
En este sentido, el economista Felipe Argote destacó el peso que tienen sectores como el comercio y la construcción en la economía. Sobre este último, dijo que una parte importante del PIB de la construcción depende de obras estatales que “están casi paradas”.
Puso como ejemplos la sustancial reducción en el alcance del proyecto que fuera denominado corredor de las playas y la paralización del cuarto puente sobre el Canal, un proyecto que ya estaba contratado.
Para la segunda mitad del año, teniendo en cuenta que a partir del tercer trimestre de 2020 hubo cierta reactivación, Moody’s espera que haya todavía un efecto estadístico, pero no tan fuerte como el que se vio en el segundo trimestre.
La expectativa de la agencia es de un crecimiento anual de 10%, que podría ser revisado al alza, considerando el desempeño del tercer trimestre y teniendo en cuenta una aceleración de la economía por la reapertura de actividades y al avance en el proceso de vacunación.
De las tres grandes agencias internacionales, Moody’s fue la última en rebajar la calificación de Panamá en el marco de la pandemia. Lo hizo en marzo de este año, dejando la nota en Baa2 -con perspectiva estable-, el segundo escalón dentro del grado de inversión.

