Redacción de La Prensa negocios@prensa.com El jamón es el gran protagonista de las mesas panameñas en diciembre. Esta semana lo ha sido también de los titulares de los periódicos, y es que este producto ha despertado las pasiones y no necesariamente por su sabor. Los importadores han denunciado que las autoridades están frenando la introducción de jamón importado, en una medida considerada proteccionista.
Al respecto, las organizaciones de consumidores han pedido que los porcinocultores nacionales se modernicen para competir con los productos extranjeros.
El jamón cocido, tradicional en las comidas de Navidad y Año Nuevo, es carne de pernil de cerdo con o sin hueso, entero o embutido, inyectado o tratado con salmuera, nitratos, nitritos, condimentos y especias, y macerado para convertirlo en jamón.
Luego, este producto es cocinado hasta alcanzar 72 grados centígrados de temperatura interior, para ser pasteurizado, pudiendo ser ahumado o no y luego enfriado.
Su presentación puede ser entero, con o sin hueso, o en pedazos, prensado en molde y luego cocido en el mismo.
La carne de cerdo es una buena fuente de proteínas, estas son indispensables para la formación y mantenimientos del tejido muscular. Contiene también grasa que proporcionan energía para el buen funcionamiento del organismo.
También aporta a la dieta sales minerales, como sodio y potasio, que son indispensables para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.
El nitrito de sodio es una sal que se utiliza en las carnes con dos objetivos, darle a la carne el característico color rosado que permanece aún después del freída y darle protección contra los microorganismos que ocasionan la putrefacción.
