Los indicadores de deuda pública, que ya venían mostrando un deterioro en los últimos años, se verán más afectados por la crisis del nuevo coronavirus.
Renzo Merino, analista líder de riesgo soberano de Panamá para la calificadora Moody’s Investors Service, dijo ayer en un webinar organizado por la agencia, que cuando subieron la calificación del país en marzo del año pasado, se tenía la expectativa de que la relación entre la deuda y el producto interno bruto (PIB) se estabilizaría alrededor del 40%.
El año pasado, la administración de Laurentino Cortizo anunció que haría frente a una serie cuentas por pagar que se habían arrastrado durante años. Además, unos ingresos por debajo de lo esperado elevaron el nivel de déficit en 2019 y la agencia calculó, entonces, que la deuda se ubicaría alrededor de 45%. De hecho, el año pasado, la relación entre la deuda y el PIB fue algo más del 46%.
Este año, a consecuencia de la crisis del coronavirus, los ingresos públicos han caído notablemente, mientras que existen necesidades de gasto para atender la emergencia. Esos recursos se han obtenido a través de la emisión de bonos y de préstamos, lo que incidirá en métricas como el déficit y la deuda. En concreto, la agencia estima que el Gobierno Central registrará un déficit fiscal de un 7% sobre el PIB, mientras que la relación entre la deuda pública y el PIB estará este año entre un 53% y un 54%, para llegar el próximo año a un 55%.
“ El reto es obtener solo los recursos que se necesitan estrictamente, manejarlos responsablemente y tener un plan post Covid-19 para ir desmontando ese nivel de apalancamiento”.
Felipe Chapman, economista
En números absolutos, la deuda del sector público no financiero superaría los $34,500 millones, mientras que el PIB se contraería hasta $64,100 millones, según la agencia.
El economista Felipe Chapman también estima que el nivel de deuda llegaría a niveles alrededor del 55%, aunque la proyección está siendo revisada, comentó.
A pesar del aumento de la deuda, Chapman aseguró que “el país goza de buena aceptación en los mercados”. Por tanto, el reto de Panamá no será captar fondos, sino obtener los recursos estrictamente necesarios, manejarlos de manera responsable y tener un plan definido para retornar a niveles previos a la pandemia a mediados de la década, dijo.
En ese sentido, Merino indicó que desde el punto de vista de la calificación de riesgo, será clave conocer los planes de mediano plazo para apoyar la economía y contener el déficit. “Queremos entender cómo espera el Gobierno que evolucionen las cuentas y qué medidas se implementarán para reducir el déficit después de un pico relativamente alto de este año”, dijo.
La crisis de la Covid-19 incide tanto en los sectores más ligados a la economía interna como a los que están vinculados al sector exterior.
En este último grupo está el Canal de Panamá.
El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá, Ricaurte Vásquez, dijo que al 31 de marzo el Canal estaba por encima en peajes, tonelajes y en numero de tránsitos respecto a lo previsto y al año anterior.
A partir de abril comenzó a sentirse el impacto por la pandemia. “El segundo semestre [el periodo abril-septiembre en el calendario fiscal del Canal] va a erosionar las ganancias que tuvimos en la primera mitad” por el peor desempeño de la economía global y especialmente por Estados Unidos, origen o destino de dos tercios de la mercancía que pasa por el Canal.
