El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, saludó ayer la adopción de su gigantesco plan de inversiones en infraestructura, considerándolo “un avance colosal” logrado tras meses de complicadas negociaciones.
Afirmó que promulgaría esta ley “pronto”, por un monto de 1.2 millones de millones de dólares, que recibió el aval definitivo del Congreso estadounidense el viernes por la noche, con el apoyo de la gran mayoría de demócratas pero también de un puñado de republicanos.
Los demócratas necesitaban 218 votos para aprobar este plan destinado a la modernización de carreteras, puentes e Internet de banda ancha, considerado uno de los más ambiciosos de la historia de Estados Unidos.
El texto fue aprobado con 228 votos a favor y 206 en contra.
“A todos aquellos que se sienten abandonados y marginados por una economía que cambia tan rápidamente: esta ley es para ustedes”, aseguró el presidente demócrata, y dijo que los empleos que se crearán a partir de esta norma “no necesitarán diploma universitario.”
También se comprometió a hacer que el Congreso vote su plan de reformas sociales y ecológicas, aún bloqueado por las divisiones internas en el campo demócrata.
“Seré claro: vamos a aprobarlo en la Cámara de Representantes y vamos a aprobarlo en el Senado”, afirmó, estimando que el proyecto de ley “Build Back Better” (Reconstruir mejor), por un monto de 1.7 millones de millones de dólares, sería una “inversión histórica.”
Interrogado acerca de la razón de su optimismo, Biden respondió sonriente: “Yo”.

