A diferencia de lo que muchos piensan, el plátano que se come en Panamá es chiricano. La provincia de Chiriquí produce el 42% de la producción de este rubro, seguido de la provincia de Darién con 40% y Bocas del Toro con el 16%.
Aunque no existen reportes anuales de cómo se utiliza este producto en el país, se conoce que el 70% de la producción es utilizado en el consumo humano, 11% en la fabricación de piensos, 1.97% para hacer alimentos procesados, y se registra una merma del 16%.
Un estudio llevado a cabo por la Bolsa Agropecuaria e Industrial S.A. (BAISA), indica que desde hace 18 meses está operando en el país una planta empacadora de plátano para la exportación.
La planta Kristel, ubicada en Los Olivos, distrito de Barú, provincia de Chiriquí, es la única en su género y está empacando plátano hacia los mercados de Alemania y Holanda.
Actualmente, esta planta empaca semanalmente, según la información de BAISA, un contenedor diario, o sea, 960 cajas de 65 plátanos o 62 mil 400 unidades.
Es importante señalar que aunque la planta tiene mercado para dos furgones semanales, solo está exportando un furgón, por falta de plátano de la calidad requerida, indica el estudio.
Refiriéndose a la actividad exportadora de plátano, se revela que los principales suplidores se encuentran en el área de Río Sereno, en la provincia de Chiriquí.
Referente a la producción de plátano en la provincia de Darién, se detalla que a pesar de tener esta provincia una alta producción (40%), no tiene una infraestructura adecuada para desarrollar esta industria.
El estado de las carreteras y la falta de infraestructuras para el almacenaje de este producto, atrasan el desarrollo de la comercialización de este rubro.
Los camiones y cualquier tipo de vehículo, dice el informe, solo pueden llegar hasta el puerto de Yaviza, pues de allí en adelante solo es posible trasladarse a través de los ríos.
En Darién, la mayoría de los productores tienen sus fincas ubicadas a orillas de los ríos. Estos venden el plátano a un dólar y a 1.50 dólares el ciento, transacción que casi siempre hace en su finca a los intermediarios que recorren esos lugares.
Este sistema de comercialización, aduce el informe de la BAISA, ofrece ciertas desventajas al productor, pues al momento de fijar el precio queda en manos del intermediario.
Otra desventaja para el productor y el intermediario, se anota, es que si el comprador se atrasa y la producción se madura, se pierde ya que no se llega a comercializar.
Estadísticas de la BAISA revelan que a los plataneros de la provincia de Chiriquí se les paga entre cinco a ocho dólares el ciento, mientras que a los de la provincia de Darién apenas se les paga de 1 a 1.50 dólares el ciento.
