La crisis del nuevo coronavirus ha tenido un impacto directo en la concesión y desembolso de nuevos préstamos en el país.
Según la Superintendencia de Bancos de Panamá, en abril de 2020 se desembolsaron $797.8 millones en nuevos préstamos. La cifra contrasta con la del mes anterior, marzo de 2020, cuando apenas se empezaron a conocer los primeros casos de la enfermedad y la actividad económica solo se detuvo en los últimos días.
En ese mes los desembolsos de préstamos nuevos por parte de las entidades del sistema bancario nacional sumaron $2,130 millones, es decir, un 62.5% más que en abril.
En abril de 2019, por su parte, se desembolsaron $2,116.9 millones, un 62.3% más que en el mismo mes de este año.
El superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, comentó que este fenómeno se explica por dos factores, que tienen que ver con la oferta y la demanda de crédito. Por un lado, en un momento como el actual, los bancos son más conservadores para garantizar sus niveles de liquidez y, por otro, al estar muchos sectores de la economía paralizados y existir incertidumbre sobre cómo será la recuperación de la economía, baja también la demanda de crédito.
En ese sentido, Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la junta directiva de la Asociación Bancaria de Panamá, dijo que el desempeño económico de un país está directamente relacionado con el crédito.
Para Sentmat, “en este momento, la economía está decreciendo y entonces la demanda natural asociada al crecimiento no existe. Las compañías que están operando han tenido acceso a crédito, pero con una dinámica más reducida”, que representa un 40% de lo que sería la actividad habitual antes de la pandemia.
Las últimas cifras del regulador bancario se refieren apenas al primer mes completo con medidas de distanciamiento social y paralización de buena parte de las actividades económicas. Por lo tanto, adelantó, esta tendencia mostrada en abril se va a seguir reflejando a medida que avanza el año.
Además, la entrada en vigor de la Ley 156 de 2020, que establece una moratoria hasta el 31 de diciembre para préstamos de consumo y comerciales, tendría un mayor impacto en la generación de ingresos de los bancos y pondrá presión a su liquidez, lo que tendrá como resultado una menor capacidad para prestar, según han señalado desde la industria.
Menos oferta
La oferta de crédito puede verse afectada por regulaciones rígidas que hagan inviable la participación de la banca en algunos segmentos.
En Costa Rica, BAC Credomatic tomó la decisión de suprimir 187,526 tarjetas de crédito, prescindir de 373 colaboradores y cerrar 11 puntos de servicio luego de que entraran en vigencia nuevos topes a las tasas.
Al respecto, Sentmat dijo que la banca es un negocio como otro cualquiera y cuando se intervienen reglas del negocio que impiden a los bancos hacer frente a sus obligaciones se empiezan a tomar medidas “duras”, como cerrar mercado y disminuir la oferta de crédito para clientes. “En este momento, esto es lo peor que le puede pasar a las economías, ya que necesitas una banca que participe en la reactivación y para eso tiene que poder prestar. Esto nos tiene que hacer reflexionar para no seguir un camino parecido”, sostuvo la ejecutiva.
