El monto en primas suscritas por las aseguradoras de Panamá en el primer semestre del año fue de $751 millones, cifra que representa una caída de $23 millones o 3% si se compara con $774 millones registrados en el mismo periodo del año anterior.
El resultado está influenciado por el ramo de automóvil, el segundo por nivel de facturación, debido a la caída en la venta de autos nuevos, lo que se traduce en la menor adquisición de pólizas; por los descuentos concedidos por las aseguradoras a determinados clientes; y por la reducción de coberturas, comentó Arturo Sáenz Illueca, presidente de la junta directiva de la Asociación Panameña de Aseguradores (Apadea).
Los tres factores citados están directamente ligados a la pandemia del nuevo coronavirus y a las medidas de distanciamiento social y paralización de la economía dictadas por el Gobierno en un intento por contener la propagación del virus.
Por su parte, el segmento de seguros de salud, el más importante por facturación, mostró un crecimiento de 5.2% cuando se compara el periodo enero-junio de este año con el ejercicio anterior. Sáenz Illueca comentó que se aprecia que el pago de los seguros de salud se ha convertido en una prioridad como consecuencia de la pandemia.
Aunque las aseguradoras están recibiendo menos ingresos por los efectos de la pandemia, también están incurriendo en un menor pago de siniestros. En la primera mitad del año pagaron $282.3 millones, un 20% o $70.7 millones menos que en el mismo periodo de 2019.
Ese resultado también está marcado por el comportamiento de los seguros de autos, que reflejan una caída de $36.2 millones o 35.8% cuando se compara con el semestre anterior, lo que se explica por la reducida circulación de vehículos y la consiguiente disminución en el número de accidentes de tránsito.
En el ramo de salud también se observa una caída en los siniestros, pero de menor calibre (-10.5%). Aunque las aseguradoras están haciendo frente a los gastos de sus clientes afectados por la enfermedad Covid-19, los siniestros bajan por el aplazamiento de procedimientos no urgentes. Según Sáenz Illueca, a medida que se retome la actividad y se efectúen estos procedimientos, se espera un repunte en la siniestralidad de ese ramo.
