Los progresistas de la Cámara de Representantes se están alineando para desafiar a la presidenta del cuerpo legislativo, Nancy Pelosi, y oponerse mañana jueves a un proyecto de ley de infraestructura bipartidista, dando un golpe a las posibilidades de implementación de la ley de 550 mil millones de dólares y poniendo en peligro la agenda económica del presidente, Joe Biden.
El proyecto de ley de infraestructura ya fue aprobado en el Senado, pero los liberales en la Cámara han insistido en que los demócratas lleguen a un acuerdo y aprueben un paquete de impuestos y gastos más amplio que abarque muchas de sus prioridades antes de votar sobre el proyecto de carreteras y puentes.
“Los progresistas votarán por ambos proyectos de ley, pero la mayoría de nuestros miembros solo votará por el proyecto de ley de infraestructura después de que se apruebe la visionaria ley para reconstruir mejor del presidente”, dijo en un comunicado la presidenta del Caucus progresista del Congreso, Pramila Jayapal.
Pelosi ha dicho que planea seguir adelante con una votación sobre el proyecto de ley de infraestructura bipartidista el jueves mientras los demócratas continúan negociando sobre el paquete de impuestos y gastos.
Al salir de un evento Pelosi, declinó realizar comentarios sobre el comunicado de Jayapal.
Los senadores moderados Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema, de Arizona, se han opuesto al costo de esa ley, de $3.5 millones de millones y han solicitado un paquete significativamente más pequeño.
Biden programó reuniones separadas con ambos senadores en un esfuerzo por negociar un acuerdo.
El caucus progresista, que cuenta con 95 miembros de la Cámara, está utilizando el proyecto de ley de infraestructura como palanca para garantizar que sus prioridades permanezcan en la ley de gasto social, que los demócratas planean impulsar bajo el proceso de reconciliación para evitar un obstruccionismo republicano en el Senado.
