La próxima semana vence la última prórroga de 30 días que otorgó la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) para la reorganización del Balboa Bank.
En este periodo, el objetivo era seguir con los planes de venta del banco. Había sobre la mesa una única propuesta de compra, que hasta el pasado mes no contaba con el apoyo de los depositantes de la entidad crediticia.
La prórroga empezó a correr desde el pasado 15 de abril y vence el próximo lunes 15 de mayo. Y durante este periodo se ha gestionado la presentación de una segunda propuesta de compra, esta vez liderada por los propios depositantes del banco.
El grupo de cuentahabiente hace un último esfuerzo para recuperar la mayor cantidad de dinero que tiene en la entidad bancaria.
En términos generales y desde hace un mes habían manifestado la posibilidad de convertir una porción o la totalidad de los depósitos para la compra de acciones del banco.
De acuerdo con fuentes ligadas al proceso, ahora se estaría afinando la oferta, que debe ir acompañada de un plan de negocios factible desde el punto de vista financiero y operativo para ser aprobada por el regulador panameño.
Dicho plan debe ser lo suficientemente robusto para contar con el aval indirecto de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que conforme con el nuevo grupo de accionistas levantaría las restricciones que pesan sobre el banco.
La SBP ordenó el control administrativo de Balboa Bank el 5 de mayo de 2016, cuando la OFAC, Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluyó al banco en la llamada lista Clinton, por investigaciones relacionadas con la presunta comisión de actividades ilícitas de narcotráfico y blanqueo de capitales.
Estar en este listado implica el congelamiento de activos en Estados Unidos, incluye depósitos interbancarios e inversiones. Las empresas y personas estadounidenses tienen prohibido tener relaciones comerciales con cualquier empresa que aparezca en la lista Clinton.
CARTAS SOBRE LA MESA
La primera oferta de compra, liderada por un banco que opera en la plaza, no contempla todos los activos de la entidad. Esto implica que es insuficiente para cubrir el patrimonio de los accionistas ni la totalidad de los depósitos de los clientes.
Entonces, para cuadrar el desbalance, se amortizan las pérdidas contra el patrimonio, pero como no es suficiente, lo que sigue serían los depósitos.
Es por esta razón que los depositantes se resisten a aprobar dicha oferta y afinan los detalles para presentar una propia.
Con una segunda propuesta bajo evaluación, se podría extender por cuarta ocasión la reorganización instruida por la SBP, luego que la entidad iniciara este proceso el 1 de julio de 2016.
