Manuel E. Barría Caraballo * OPINIÓN
En nuestro diario vivir es natural observar, tanto en el centro de la ciudad como en sus sectores más alejados y en las diferentes provincias, publicidad cuya intención va encaminada a tratar de convencer a los consumidores de que el producto o servicio anunciado es el mejor y que tiene ventajas competitivas sobre otros artículos similares.
Esta explosión publicitaria no tiene un radio de acción determinado; la podemos observar en carteles ubicados en los comercios, en los medios impresos, radiales y televisivos, e incluso en las redes sociales.
En ese sentido, es un hecho notorio que la mayoría de las ventas en materia comercial deban su éxito al mercadeo, lo cual es una herramienta muy positiva que fortalece el desarrollo de la libre oferta y demanda.
Sin embargo, hay publicidad que al momento de ser pautada por los distintos agentes económicos, más que ofrecer un beneficio lo que buscan es una venta mediante el engaño, situación que es denominada publicidad engañosa.
Entre estas podemos mencionar a manera de ejemplo: descuentos del 50% del precio de toda la mercancía en la tienda, pero en realidad es sobre un grupo específico.
En Panamá, este tipo de actividad está regulada mediante normas de protección al consumidor, en las que se establece una serie de parámetros legales que groso modo lo que buscan es que toda publicidad, al ser pautada, sea lo más prístina posible, y así los consumidores al momento de adquirir el bien o servicio deseado no sean víctimas de confusiones.
En caso de existir anomalías relacionadas con en este aspecto, es deber del negocio corregirlas al instante. De no hacerlo, puede ser objeto de un proceso administrativo, iniciado de oficio o por denuncia ante la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia.
Es importante recordar que el primer anillo de seguridad son los propios consumidores, por lo que antes de efectuar alguna compra sobre un determinado artículo o servicio, el cual fue anunciado mediante una publicidad, es importante analizar la promoción y así constatar si en realidad vale la pena efectuar la compra.