Luego del anuncio hecho por 23 bancos de la plaza para la aplicación de una prórroga de tres meses en el pago de las mensualidades de créditos de consumo, han surgido dudas sobre qué sucede con los intereses que se generan cuando una persona solicita un préstamo al banco.
Habitualmente, en la letra mensual que se paga para devolver un préstamo, se incluye una porción de capital –que es el dinero que ha prestado la entidad– más los intereses, que son los que permiten al banco pagar sus obligaciones y obtener un beneficio.
Hay, además, una serie de tasas y seguros que se incluyen y que dependen del tipo de préstamo.
La medida anunciada por los bancos supone que, durante los meses de abril, mayo y junio las personas que se acojan a este beneficio dejarán de pagar sus letras por completo, incluyendo, por tanto, la parte del capital y la de los intereses.
Si se mantiene el plazo de tres meses concedido, la primera letra que tendrán que pagar estos clientes es la correspondiente al mes de julio.
En la práctica, lo que sucederá es que el plazo de un préstamo será extendido por tres meses. Es decir, un préstamo que tenía su vencimiento en enero de 2022 acabará venciendo en abril de ese mismo año.
Aunque no se pague ni capital ni intereses durante estos tres meses, el préstamo sí seguirá generando intereses en este periodo, que se pagarían después, durante la vigencia del préstamo.
Así, una persona que se acoja a la moratoria, terminaría pagando algo más de intereses a lo largo de la vida del préstamo que una persona que no lo haga.
No obstante, según explicaron fuentes de la industria bancaria, la diferencia no sería notable.

Intermediación
El negocio de la banca es de intermediación financiera. Según explicó a este diario Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de la Asociación Bancaria de Panamá, “los bancos compramos y vendemos dinero. Si tengo que pagar por el dinero que recibí, debo cobrar por el dinero que presto”.
La ejecutiva señaló que se está ofreciendo un alivio temporal a los bolsillos de las personas afectadas por la crisis actual, de manera que el monto que tenían que destinar a la letra mensual de su préstamo lo puedan utilizar para cubrir otras necesidades. Y en este periodo no se generarán cargos adicionales por mora, no se afectará el perfil crediticio de la persona ni habrá reportes a la Asoaciación Panameña de Crédito (APC). No obstante, aclaró que los interese se seguirán devengando.
La aplicación de la prórroga, por lo tanto, no supone una condonación de deuda o de los intereses. Consultada por una eventual congelación de intereses a los clientes de préstamos, Sentmat explicó que los bancos tienen obligaciones con sus depositantes que tienen que cumplir, que no se pueden congelar, y que una disminución de los recursos locales llevaría a la banca a buscar fondos en el exterior, en un momento de dificultades en los mercados y a un costo mayor.
En la misma línea, el superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, señaló que “no sería correcto congelar los intereses de un préstamo, considerando que el banco tiene obligaciones que cumplir con los depósitos de los ahorristas”.
El regulador explicó que en el caso de las tarjetas de crédito, en condiciones normales, cuando uno no hace el pago mínimo, se generan automáticamente unos cargos y comisiones por morosidad y por pago atrasado que son importantes. Estos cargos no se aplicarían con la prórroga.
Castillo dijo que con los acuerdos aprobados por el regulador también se permiten otras formas de flexibilización de los préstamos, como extender el plazo para que se produzca una rebaja en la letra mensual a pagar.
Las medidas de alivio se aplicarán en los productos de consumo, tales como préstamos hipotecarios residenciales, de autos, personales y tarjetas de crédito.
Las personas que paguen su préstamo por descuento directo y no hayan visto afectada su situación, seguirán recibiendo el descuento.
De igual forma, los representantes de la industria piden a quienes hacen su pago de manera voluntaria y no han visto reducido su ingreso, que cumplan con sus pagos de una manera solidaria para permitir que el ciclo económico siga operativo.
