La primera semana de agosto fue positiva para el S&P 500 que cerró al alza en todas jornadas y mantuvo la tendencia observada desde julio, lo que permitió borrar las pérdidas acumuladas desde febrero, generando un rendimiento en lo que va del año de 3.73%.
Junto al Nasdaq 100 es el único índice, entre los principales del mundo, que han mostrado retornos positivos en 2020.
Esta recuperación se da en medio de una contracción de la economía norteamericana de 32.9% en términos anualizados, la mayor desde que se tiene este registro, pero menor de lo que esperaban los analistas, que la ubicaban alrededor de 34%. Otra sorpresa fue el incremento de 6.2% en junio de los pedidos a fábricas, indicando una necesidad de reposición más rápida en los inventarios.
Los resultados económicos mejores en comparación con las expectativas pueden explicar la recuperación del S&P, pese a que aún persisten las afectaciones generadas por la Covid-19 y no hay certeza sobre cómo se decantará la situación ocasionada por esta pandemia.
Igualmente, las ganancias de las empresas durante este segundo trimestre superaron las estimaciones de los analistas, siendo las industrias de cuidados de salud y de tecnología, las de mejor desempeño, mientras que las cíclicas obtuvieron los peores resultados.
¿Qué podríamos esperar para los próximos meses? Para algunos analistas, no es descartable otra corrección en función de: a) las actuales valoraciones de 26.4 veces en precio/ganancia y 3.76 veces precio/valor libros son elevadas, especialmente frente a un panorama en donde no se esperaría mayor incremento en las utilidades empresariales; y b) el próximo torneo electoral, que agrega niveles de riesgo adicionales.
Otros, por el contrario, consideran que la continuación de la tendencia se puede mantener en base a los siguientes sustentos:
- Costo del dinero: Existe consenso que, a nivel global, el costo del dinero se mantendrá bajo. Con esto, el diferencial en los rendimientos de los activos más riesgosos es mayor, por lo que inversionistas podrían rebalancear sus carteras incorporando acciones del índice.
- Rendimiento de los dividendos: En condiciones normales, cuando el rendimiento de los dividendos supera al rendimiento de los instrumentos del Tesoro Norteamericano, los inversionistas se vuelcan a la compra de acciones. En estos momentos el rendimiento de los dividendos del S&P es de 1.8% y el de los bonos del Tesoro es de 0.56%.
- Fortaleza del dólar norteamericano: Con la economía mundial en contracción y las tasas de interés a los niveles actuales, los inversionistas buscan activos denominados en dólares para obtener ganancias tanto por el rendimiento del activo como por la ganancia cambiaria.
-Selección de activos: Refugios como los bonos y el oro se encuentran en niveles altos de precios y persisten dudas sobre los bienes raíces, por lo que la inversión en acciones de empresas grandes y con modelos de negocios probados son opciones válidas.
Por lo tanto, nos preguntamos ¿se mantendrá la tendencia en lo que resta del año?
El autor es financista