La recuperación económica regional está avanzando. Esta es la conclusión del informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Perspectivas Económicas Las Américas: Un largo y sinuoso camino hacia la recuperación, publicado en octubre pasado. Dicho informe destaca la proyección de crecimiento económico regional de 6.3% para el 2021 y de 3.0% para el 2022.
Este ritmo de crecimiento es sustentado por la dinámica de la demanda externa que ha incrementado el precio de las materias primas, mientras que la demanda interna reprimida por las medidas de prevención de contagio de la Covid-19, se recupera paulatinamente.
Sin embargo, la existencia de algunos elementos como las dificultades en la cadena de suministro, un escenario de tasas de interés al alza, posibles conflictos sociales y reapariciones de variantes de la Covid-19, ponen en riesgo los niveles de recuperación.
A estos riesgos, en el corto plazo, se le adicionan las fallas estructurales como lo son los débiles mercados laborales, las desigualdades sociales y dificultades fiscales. Estas fallas sustentan la proyección del FMI de recuperación de los niveles previos a la pandemia, en no menos de cinco años.
Otro elemento que destaca el informe son las tendencias en la dirección de los flujos de capitales. Durante la segunda mitad del 2020, dado los estímulos monetarios, la región recibió altas inversiones de cartera, por lo que los bonos emitidos por los países de la región, incluyendo los panameños, registraron considerables incrementos en su precio. Por el contrario, este año, los precios han reflejado el cambio en la tendencia de los flujos, pues, con el fin de la política monetaria laxa, estos recursos han regresado a las economías más desarrolladas, generando una caída en los precios de los bonos regionales, mientras que la prima de riesgo regional aumentó, tal como se observa en el incremento de 24 puntos básicos en el EMBI Latam desde el cierre de 2020.
¿Cuál es la importancia del análisis de estas proyecciones?
Dado la configuración de las actividades económicas, nuestro crecimiento se vincula con el de la región. Un ejercicio estadístico indica que entre el crecimiento económico de Panamá y de América Latina, existe un coeficiente de determinación de 70%.
Obviamente, hay vínculos más fuertes con ciertas economías, tal como la colombiana, con quien se tiene un coeficiente de correlación de 92%.
Estos niveles de relación pueden explicarse en: a) los niveles de intercambio comercial, b) las inversiones tanto directas como de cartera y c) en fuerte presencia colombiana en la plaza bancaria. Por otro lado, es importante destacar que Colombia proyecta crecimiento del PIB de 7.6% para el año, mientras que en el 2020 la caída fue de 6.8%, siendo una de las pocas economías que en el 2021 recuperó la pérdida del año anterior.
Dado los niveles de relación, este buen desempeño en Colombia, puede explicar una parte del crecimiento de la economía panameña en el 2021 de 12%.
La recuperación en la región ha sostenido a la nuestra, pero los riesgos nos pueden impactar tanto en el corto como en el mediano plazo.
El autor es financista
