La presión fiscal sobre los salarios se redujo el pasado año en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), según un informe divulgado ayer en que se señala que para algunos asalariados ha aumentado por un efecto de umbral o a causa de ciertas deducciones.
La presión fiscal para una pareja de casados con dos hijos, y un salario equivalente al medio de su país, representó una media de 27.3% en la OCDE en 2007, frente al 27.9% el ejercicio precedente, y el 28.5% en 2000.
Las cifras variaban muy significativamente de un país a otro, con un techo para este contribuyente del 43.8% en Hungría, del 42.7% en Turquía, del 42.6% en Grecia, del 41.9% en Francia o del 40.5% en Bélgica.
En el otro extremo, la carga fiscal es incluso negativa, del 1.1% en Irlanda, para las parejas con dos hijos y un salario medio, y no representa más que un 2.8% en Nueva Zelanda, un 11.4% en Islandia, un 14.3% en Luxemburgo, un 15.1% en Australia, un 15.3% en México, un 17.3% en Corea del Sur o un 18.1% en Estados Unidos.
España, con el 32.7%, se sitúa no solo por encima de la citada media de la OCDE, sino también de la media de la Unión Europea de 15 miembros antes de las dos últimas ampliaciones (31.9%), y eso teniendo en cuenta la disminución de nueve décimas en un año.
Para un soltero sin hijos que tiene un sueldo medio, el peso de la cuña fiscal (impuestos y cotizaciones sociales menos prestaciones) alcanzaba en 2007 su tope en Bélgica (55.5%), Hungría (54.4%), Alemania (52.2%), Francia (49.2%) y Austria (48.5%).
Frente a eso, era mínimo en México (15.3%), Corea del Sur (19.6%), Nueva Zelanda (21.5%), Irlanda (22.3%), Australia (27.7%), Islandia (28.3%), Japón (29.3%), Suiza (29.6%) y Estados Unidos (30%).
La OCDE es una organización de cooperación internacional compuesta por 30 Estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. Su sede central está en París desde 1961.

