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FINANZAS PÚBLICAS

Retomar crecimiento, clave para sostener la calificación

Panamá tiene instrumentos para enfrentar la crisis, según S&P Global Ratings, que en abril cambió a negativa la perspectiva de la calificación del país.

Retomar crecimiento, clave para sostener la calificación
Para el segundo semestre se espera cierta recuperación, aunque dependerá de cómo se vaya levantando el confinamiento. Román Dibulet

Recuperar niveles de crecimiento alrededor del 4% a medio plazo y una consolidación de los niveles de déficit y deuda pública serán algunos de los factores que seguirá de cerca la agencia de calificación de riesgo S&P Global Ratings para mantener la nota de Panamá en el nivel actual de BBB+.

La agencia elevó la calificación de riesgo crediticio soberana de BBB a BBB+ en abril de 2019, un aumento apoyado en el crecimiento económico del país.

En abril de este año, en su revisión anual y ya en el periodo de pandemia, la agencia cambió la perspectiva de la calificación de estable a negativa, lo que quiere decir que a mediano plazo se podría producir una rebaja de calificación o downgrade.

Las perspectivas económicas y fiscales a corto plazo no son halagüeñas. La agencia espera que el producto interno bruto (PIB) de Panamá se contraiga un 3% este año, con presiones a la baja sobre esta estimación, y el déficit fiscal superaría el 7%, lo que se traducirá en un aumento del endeudamiento del Gobierno.

La buena noticia desde el punto de vista de la calificación es que la mayoría de los países atraviesa una situación similar y la agencias han mostrado cierta flexibilidad, además de tener un horizonte de visión más lejano.

“Si la contracción este año es más fuerte de lo que esperamos, si la caída es de 5% o 6%, eso no necesariamente nos va a llevar a bajar la calificación. Tratamos de tener un análisis de mediano plazo”, sostuvo Livia Honsel, analista principal de Panamá en S&P Global Ratings, en el webinar “análisis de calificación de riesgo de Panamá”, organizado por la Bolsa de Valores de Panamá y por la propia agencia.

Después de la contracción de este año, S&P Global Ratings proyecta una recuperación a niveles de 4% y 4.5%. La agencia considera que el país tiene instrumentos para capear el temporal actual, como el acceso a los mercados financieros con buenas condiciones, la estabilidad política y social y cierto nivel de consenso para mantener un clima favorable a la inversión y a los negocios.

Si no se cumpliera ese pronóstico, si la recuperación en el periodo entre 2021 y 2023 fuese más lenta, y esto se traduce en una trayectoria fiscal negativa y en un aumento del pago de intereses generados por la deuda como proporción de los ingresos públicos, esto podría derivar en una rebaja de la calificación, explicó Honsel.

Por el contrario, una recuperación sólida tras la crisis y visibilidad sobre un ajuste fiscal apoyarían un movimiento de la perspectiva de la deuda de negativa a estable.

Para la segunda mitad de 2020 la agencia espera una recuperación gradual de la economía, aunque dependerá de cómo se levanten las medidas de confinamiento.

Para el próximo ejercicio, la recuperación de China y Estados Unidos apoyaría un mayor movimiento de mercancías a través del Canal, así como las exportaciones y la inversión. La reapertura de la mina de cobre en Colón, que ha servido para diversificar más la economía, el eventual reinicio de proyectos de inversión pública y la recuperación de inversión privada serían otros factores de crecimiento a mediano plazo. Mientras que el turismo, aunque no pesa tanto en el PIB como en otros países, tendrá un impacto negativo durante un tiempo prolongado.

Para pensar en cotas más altas y sostenidas de crecimiento, así como en un mayor nivel de calificación de riesgo, se requieren reformas estructurales.

“Se necesita una consolidación de las instituciones a través de una reforma constitucional, ver el tema de la educación, la reducción de la desigualdad, temas que ahora pueden estar afectando la productividad y competitividad del país”, sostuvo Honsel.

En la parte fiscal, “está pendiente la reforma de pensiones, que parece un poco más urgente, y la reforma tributaria”.

Aunque la analista cree que, como sucede en otros países, las reformas estructurales amplias pueden quedar postergadas para atender con prioridad los efectos de la pandemia, considera que “si se hacen las reformas sólidas podrían tener un impacto positivo en el mediano y largo plazo en las finanzas públicas del país y por lo tanto en la calificación”.

La agencia revisa anualmente la calificación de los países, por lo tanto tendría hasta abril de 2021 para volver a analizar la calificación del país. No obstante, Honsel señaló que dadas las circunstancias actuales, “con tantos elementos cambiando, lo más probable es que se revisen calificaciones en la región, al menos las más importantes, antes del año”.


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