Un coctel de factores que van desde la debilidad de la economía hasta un aumento en la emisión de deuda pone en riesgo la calificación de Colombia y el interés de los inversores extranjeros, quienes mostraron su descontento por la perspectiva demasiado optimista del gobierno sobre sus finanzas.
Con supuestos de crecimiento menos alentadores, una caída en los precios del crudo, la necesidad de enfrentar los costos derivados del posconflicto y la próxima temporada electoral, la mayoría de los economistas descartan que el país logre cumplir sus metas de déficit fiscal de 3.6% del PIB este año y de 3.1% para 2018.
Para ellos la ecuación es simple: a menor crecimiento económico y bajos precios del petróleo, inferiores ingresos y mayor déficit.