Rusia anunció que terminó la obra del controvertido gasoducto Nord Stream 2, unas instalaciones que suministrarán gas ruso hacia Alemania y que, según sus detractores, harán que los europeos sean más dependientes de Moscú.
El director general de Gazprom, Alexéi Miller declaró que la construcción del gasoducto Nord Stream 2 se había completado totalmente, indicó el grupo público ruso. Para Rusia, el anuncio destila triunfo, en tanto las tensiones diplomáticas despertadas por este proyecto de 12 mil millones de dólares llegaron a ser tan fuertes en un momento dado, que algunos creían que nunca se materializaría.
Pero, según sus detractores, tanto en Europa como en Estados Unidos, este ducto incrementará la dependencia energética europea de Rusia, considerado un rival estratégico por muchos países occidentales, y constituye una traición para los intereses de Ucrania, un aliado occidental frente a Moscú.
Tras el anuncio, la presidencia ucraniana afirmó que Ucrania luchará contra este proyecto político ruso hasta su culminación y después de esta e, incluso, después de que comience el suministro de gas.
En cambio, desde Moscú, elogiando una de las mayores construcciones energéticas del mundo, la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajárova, indicó, citando a Gazprom --la compañía que opera el ducto--, que las primeras entregas de gas podrían realizarse antes de que termine este año si el regulador alemán lo autoriza.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pidió que la instalación entre en funcionamiento cuanto antes.
El Nord Stream 2 duplicará el suministro de gas ruso hacia Alemania, principal impulsor del proyecto.
Sin embargo, tendrá que lidiar con las nuevas reglas de la Unión Europea (UE) sobre transporte de gas, contra las que Gazprom presentó recursos.

