El saldo de la deuda pública cerró enero en $29,878 millones, cifra que representa una disminución de $1,140 millones al compararse con el saldo de diciembre de 2019.
La caída es consecuencia del pago de $1,154.5 millones correspondiente al vencimiento del Bono Global 2020.
Además, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) desembolsó $26.6 millones a préstamos contratados con organismos multilaterales y $19.5 millones a la banca comercial.
Otros $181.9 millones se destinaron al pago de intereses de distintos títulos de deuda.
Mientras tanto, en enero se emitieron $63 millones que corresponden a la colocación directa de Letras del Tesoro a un plazo a 12 meses .
La notable diferencia entre los montos desembolsados a capital por el Gobierno y los emitidos explica la caída mensual en el balance.
Del total de la deuda, $23,019.8 millones corresponden a compromisos fuera del país, y $6,858.3 millones a deuda interna, según figura en el informe mensual de deuda de la Dirección de Financiamiento Público del MEF.
El titular de la cartera, Héctor Alexander, había adelantado que una parte de las emisiones efectuadas en noviembre de 2019, que sumaron en total $1,300 millones, se utilizaría para prefondear el pago del Bono 2020, y así evitar salir al mercado nuevamente.
Esa disminución en el saldo de la deuda tendrá un efecto positivo en la relación entre la deuda y el producto interno bruto (PIB), uno de los indicadores considerados por las calificadoras de riesgo a la hora de emitir sus opiniones sobre la solvencia de un país.
Aumento interanual
La deuda se redujo en el último mes, pero aumentó si se compara con el registro de enero de 2019. En aquel momento, los compromisos del sector público no financiero totalizaban $25,602.4 millones, es decir, $4,275 millones menos que al 31 de enero de este año.
El aumento de la deuda y de los déficit fiscales en los últimos años explica en parte la revisión de estable a negativa de la perspectiva de la calificación de deuda soberana por parte de la agencia Fitch Ratings.
Fitch calculó, en concreto, que entre el cierre de 2018 y el cierre de 2019 la relación entre la deuda y el PIB pasó de 39.4% al 46.4%.
La revisión de la perspectiva de la calificación soberana se tradujo en acciones similares en las calificaciones de entidades estatales como la Autoridad del Canal de Panamá, el Aeropuerto Internacional de Tocumen, la Empresa Nacional de Autopistas y la Empresa de Transmisión Eléctrica, así como de un grupo de bancos de la plaza, como el Banco Nacional de Panamá, Banco General, Credicorp Bank, Global Bank, MMG Bank y Banco Internacional de Costa Rica (BICSA).
Una de las claves para anticipar el devenir de la calificación soberana será la capacidad del gobierno por demostrar disciplina fiscal, es decir, de respetar los límites de déficit establecidos en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, que deberían seguir una tendencia descendente.
Según Fitch, “el incumplimiento de los nuevos objetivos de déficit conllevaría un mayor aumento de la deuda y supondría riesgos para la calificación soberana”.

