Medios cubanos confirmaron una escasez de tres semanas de gasolina premium que ha dejado a diplomáticos, turistas y empresarios buscando combustible de alto octanaje para rellenar sus tanques, aunque dijeron desconocer cuándo terminaría.
Cuba depende de Venezuela, su principal aliado político y socio comercial clave para cubrir alrededor del 70% de sus necesidades de combustible, incluyendo petróleo para refinación y reexportación.
“Irregularidades en el suministro de la B94, un tipo de gasolina que no se refina en Cuba (...) determinaron la sustitución de este combustible en el mercado interno por gasolina regular”, dijo el diario Escambray, de Sancti Spíritus, en el centro del país, en la primera referencia oficial sobre el tema en la isla.
Un comunicado filtrado a la prensa a finales de marzo dijo que Cuba vendería gasolina premium solamente a los vehículos del turismo a partir del 1 de abril y anunció el reemplazo de las entregas de gasolina de alto octanaje por combustible regular de menor calidad. Escambray, cuyo artículo fue difundido también por el diario Juventud Rebelde, dijo que esta es una “medida transitoria”, aunque aseguró“no conocer hasta cuándo se extenderá la actual coyuntura”.
Cuba no puede reemplazar fácilmente los suministros venezolanos porque son subsidiados por un acuerdo de cooperación con Caracas. Pero los envíos subvencionados de Venezuela han caído un 40% desde 2014.
