Carpinchos, yacarés, guacamayos rojos, osos meleros, aves, tatús. Rescatistas se empeñan en salvar a decenas de animales de la abundante fauna silvestre de los Esteros del Iberá, el mayor humedal de Argentina, en peligro por los incendios que devoran desde diciembre montes y pastizales.
“Hay animales muertos previo a los incendios porque el fuego es consecuencia de la sequía pronunciada que tenemos desde hace dos años“, explica a la AFP Alejandra Boloqui, de la Fundación Cambyretá para la Naturaleza.
Los incendios consumieron el 10% de la superficie de Corrientes, en el noreste del país, donde se encuentran los Esteros del Iberá de 1.3 millones de hectáreas.
Zona protegida dentro de los Esteros, el fuego dañó más de la mitad de las 195,000 hectáreas del Parque Nacional Iberá, según la fundación conservacionista Rewilding Argentina.
“El pastizal se regenera muy rápido, le cae un poquito de agua y explota. El problema son los montes, pensábamos que nunca se iban a quemar, pero los árboles se quemaron”.
Marianela Massot, bióloga
Corrientes soporta la peor sequía de los últimos 60 años acentuada por las altas temperaturas del verano austral y múltiples incendios con pérdidas millonarias para la producción e incalculables en biodiversidad
En los Esteros, un gigantesco reservorio de agua dulce, hay bañados y lagunas secas o reducidas a ojos de agua.
En su búsqueda incesante por el agua, los animales “están debilitados, sin fuerza, son lentos o están enfermos y entonces son alcanzados por las llamas” señala Boloqui.
Los bomberos combaten las llamas con contrafuegos. Se encontraron restos de carpinchos y yacarés que murieron atrapados entre ambos frentes.
Otros mueren en su huida atropellados en las rutas o quedan heridos a la vera de los caminos.
“Algunos logran escapar y se arriman a los bebederos de los campos donde son rescatados“, relata Boloqui.
El fuego consumió miles de hectáreas de pastizales indispensables para el ecosistema del humedal pero también bosques nativos, hábitat de cientos de aves,
Entre ellas se cuenta el guacamayo rojo, reintroducido en 2015 después de 150 años de haber desaparecido de Corrientes.

