La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo destacó ayer la importancia de la defensa de la libre empresa y la protección del tejido productivo de los países como camino para lograr el bienestar de las sociedades.
Álvarez de Toledo sostuvo un conversatorio con un grupo de periodistas locales en el marco de la presentación del XVI Evento Anual por la Libertad Económica y Empresarial, organizado por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), en el que será oradora.

La también periodista e historiadora dijo que “sin empresa no hay prosperidad” y cuestionó la “caricaturización” que hace se hace desde algunos sectores sobre los empresarios, como una clase rica y autosatisfecha que oprime a los débiles.
“Ese tópico podría verse correspondido con algunos personajes de la historia o en algunas épocas, pero no es el tejido productivo de nuestras sociedades contemporáneas”.
Dijo que la imposición de etiquetas a los empresarios como enemigos de la sociedad o como responsables de que las clases trabajadoras no salgan de una situación de pobreza a veces calan y terminan afectando la generación bienestar y de empleo en los países.
En ese sentido, apuntó que durante la pandemia, la apuesta de Madrid -donde gobierna su partido- por la apertura de pequeños negocios en la medida que fuera posible se tradujo en mejores resultados económicos, que benefician a los trabajadores, lo que contrasta con otras regiones que tomaron medidas más restrictivas provocando un mayor daño económico.
La diputada del Partido Popular habló del doble rol que debe jugar la clase empresarial: como generadora de empleo, pero también en la protección de la democracia, implicándose en la política. “La política es demasiado importante como para dejarla sola en manos de los políticos”, sostuvo.
De ideología liberal, se refirió a un “tsunami neocomunista” que se está produciendo en la región de América Latina, e hizo referencia a los casos de Venezuela, Cuba, los más recientes de Chile y Perú, y a las próximas elecciones de Colombia.
Frente a lo que califica como movimientos radicales de izquierda, dijo que hay cierta parálisis y complejos. “Se trata es de dar una batalla cultural para formar alternativas poderosas ideológicas, políticas y sociales a esos movimientos reaccionarios que están destruyendo las democracias”, planteó.
Institucionalidad y responsabilidad ciudadana
La diputada se refirió también a la importancia de las instituciones y a la responsabilidad ciudadana en el desarrollo de las sociedades.
Dijo que las instituciones se están empezando a disolver desde dentro, en referencia por ejemplo a la politización de los sistemas judiciales o a la degradación de los debates parlamentarios.
“Hay que abogar de una manera implacable por la despolitización y la neutralidad de las instituciones de justicia”, enfatizó.
También habló de la importancia de emplazar a los ciudadanos ante la responsabilidad que tienen en el devenir de la democracia, tratarles como adultos y decirles la verdad, por ejemplo, ante reformas o sacrificios que se deban hacer. “Quien te promete el gratis total, te está mintiendo. El gratis total no existe en la vida. Es una ficción, una ensoñación que a todos nos gustaría que existiera pero que la realidad acaba desmintiendo”.
Esto, dijo, se le debe explicar especialmente a los más jóvenes, pero también que con buenas políticas, con la protección de un estado de bienestar razonable para los más débiles, con una política ejemplar y sin corrupción, y con un compromiso cívico por parte de las élites se pueden generar oportunidades para las personas.
