El sudeste asiático no está preparado todavía para abandonar el carbón.
La importancia del combustible que impulsó la Revolución Industrial está disminuyendo en la mayor parte del mundo conforme las economías y las políticas gubernamentales orientan el suministro energético hacia el gas natural, de combustión más limpia, o la energía eólica y solar, libre de emisiones.
Sin embargo, ese no es el caso en el sudeste asiático, donde se ve el carbón como la fuente de combustible de mayor crecimiento hasta 2040, según la Agencia Internacional de Energía.
El crecimiento del carbón en la región proviene de los abundantes recursos en lugares como Indonesia, de un coste relativamente bajo y de políticas gubernamentales enfocadas más en ampliar el acceso fiable y asequible a la electricidad que a la descarbonización, dijo la AIE en su Perspectiva Energética del Sureste Asiático 2017 publicado ayer.
Las centrales eléctricas de carbón tampoco requieren tanta inversión inicial como los gasoductos o las terminales de regasificación de las instalaciones de gas natural.
“El carbón se puede enviar rápidamente, no requiere la misma infraestructura que el gas”, dijo Ali Al-Saffar, analista de energía para la AIE.
“Hay 65 millones de personas sin acceso a la energía en el sudeste asiático, por lo que el argumento para apostar por el carbón es claro”, agregó el experto.
