La Superintendencia de Bancos de Panamá está trabajando en una nueva regulación para elevar las reservas o provisiones que deben hacer los bancos con el objetivo de cubrirse ante eventuales pérdidas ocasionadas por los impagos de sus clientes.
Así lo adelantó el superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, durante un conversatorio con periodistas celebrado ayer.
La medida surge luego de tener una dimensión más clara sobre el volumen de préstamos con un mayor nivel de riesgo, una vez finalizado el paraguas regulatorio del alivio financiero.
La Superintendencia solicitó a los bancos clasificar los préstamos según su nivel de riesgo y al 30 de septiembre los préstamos con mayor nivel de riesgo sumaban $3,237 millones.
Estos son los préstamos de aquellos clientes que tras haberse acogido a alguna medida de alivio no han contactado con su entidad bancaria para establecer un arreglo de pago o sí se han acercado pero su condición financiera no les permite cumplir con las condiciones para ser sujeto de una reestructuración.
Los préstamos modificados de mayor riesgo equivalen al 5.9% del total de la cartera de crédito, que al cierre de septiembre estaba en $54,727 millones.
Se trata de una cifra que puede ser manejable para el sector bancario, pero el regulador reconoce que “hay una posibilidad de que una porción [de los préstamos más riesgosos] caiga en incumplimiento. Por lo tanto, ha habido un aumento significativo del riesgo de crédito”, y se requiere un nivel de provisiones más alto.
La constitución de provisiones es una práctica habitual de los bancos y desde que inició la pandemia las reservas se aumentaron precisamente como un colchón para responder ante eventuales pérdidas. Entre enero y septiembre de 2021, el gasto en provisiones del sistema bancario nacional fue de $588.1 millones.
Castillo recordó que los tiempos que han pasado han sido “complicados”, producto del confinamiento, pero apuntó que se han estado monitoreando los indicadores de liquidez y solvencia de los bancos y que ambos se mantienen robustos, ya que el sistema contaba con buenos indicadores antes de la pandemia.
El regulador reiteró el mensaje de que las personas que aún tienen dificultades se dirijan a su banco y documenten su situación.
Dijo que ya se está notando cierto grado de recuperación de la economía y que en la medida que se sostenga esa trayectoria y se gane confianza, se pueden dar los factores que permitan una equiparación de la actividad bancaria a los niveles de 2019, algo que todavía está lejos.

